Deoleo defiende la calidad de su aceite de oliva ante el supuesto fraude en Italia

Deoleo ha dado respuesta a las informaciones publicadas en distintos medios de comunicación sobre las investigaciones que sobre siete empresas italianas de venta de aceites está llevando a cabo la Fiscalía de Turín por presunto fraude al embotellar aceite de oliva virgen como si fuera virgen extra, después de unos análisis publicados por la revista de consumidores Il Test el pasado mes de mayo, en el que hacía referencia a que 9 de cada 20 botellas analizadas en el laboratorio químico de la Agencia de Fronteras de Roma eran fraudulentas.

En el supuesto fraude en el etiquetado se encuentran varias marcas de aceite de oliva virgen extra, entre las que se cita a Bertolli, Carapelli y Sasso, marcas comercializadas por Deoleo, así como otras de otras empresas, como Santa Sabina, Coricelli, Primadonna, y Antica Badia.

El grupo Deoleo señala que la calidad e integridad de sus productos es, desde nuestros orígenes, un valor innegociable y el pilar fundamental de la compañía. Todos los productos y procesos en esta empresa se ajustan a los máximos estándares de calidad y, además, cuentan con las principales acreditaciones y certificaciones internacionales en
este ámbito (ISO 9001, IFS, BRC).
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En este sentido, Deoleo cumple de manera estricta todas las leyes y requerimientos legales en materia de seguridad alimentaria en todos los países en los que opera y la compañía está siempre a disposición de quien lo requiera para demostrar, con absoluta transparencia, que cumple la ley.

En concreto, sobre los hechos investigados por la Fiscalía de Turín, la empresa española señala que el análisis físico‐químico del laboratorio de Aduanas de Génova demuestra que nuestros productos están dentro de la norma de los aceites de oliva virgen extra (VE) que establece la legislación italiana y cumplen con todos los parámetros físico-químicos (peróxidos, ácidos grasos libres, análisis espectrofotométricos K232 y K270, ésteres totales, ésteres etílicos).
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Además, los registros correspondientes a la fecha de envasado demuestran que los productos investigados estaban absolutamente dentro de la norma, tanto en los análisis físico‐químicos como en la cata: Bertolli Gentile: 13/5/15; Carapelli Frantolio: 23/12/14; Sasso Classico: 06/05/15

Respecto a la cata efectuada por la Policía Italiana, es un análisis sensorial en el que un grupo de expertos valora simplemente el olor y sabor del aceite. Las verificaciones efectuadas, ya sea por la revista Il Test como posteriormente por los NAS (Núcleos Antisofisticación y Sanidad) de Turín por encargo de la Fiscalía de la República, se basan exclusivamente en una prueba de cata del producto.

Dichas verificaciones, si bien las han llevado a cabo catadores profesionales, están consideradas en muchos aspectos insuficientes, dado que se trata de un método de análisis subjetivo, no repetible y no reproducible.

Deoleo señala también que la legislación italiana establece un plazo legal de 30 días para la empresa pida una prueba de contraste para verificar los resultados de la cata efectuada por el NAS, la cual ya se ha solicitado.

En este sentido, Deoleo, que comercializa, entre otras, las marcas Bertolli, Carapelli y Sasso, es líder mundial en aceite de oliva con marcas emblemáticas que tienen más de
150 años, y, desde sus orígenes, la calidad ha sido el pilar de desarrollo de la compañía. Al respecto, garantiza a todos sus consumidores, y a todas las partes interesadas, que los productos que ha comercializado en el pasado, actualmente y en el futuro, respetan los más elevados estándares de calidad y cumplen las más estrictas normas en vigor.

Por su parte, la mayor asociación de agricultores de Italia, la Coldiretti, la mentó que lo que favorece el fraude es el crecimiento de las importaciones de aceite de oliva, con la llegada en la campaña 2014/15 de 666.000 toneladas de otros países, sobre todo de España y Marruecos, con un aumento del 38% sobre el año anterior. No es nada nuevo, porque desde hace años se comenta en este país de la estafa que suponen los aceites de oliva etiquetados como producto “made in Italy”, pero que en realidad proceden de otros países y se mezcla con el autóctono.

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