COP 21, una victoria para el Planeta

Culmina con éxito la famosa Cumbre del Clima celebrada en París con un gran acuerdo,  por el que mucho han luchado la ministra, Isabel García Tejerina y el comisario de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, que ha liderado las negociaciones. El Ministerio lo valora como un  Acuerdo justo, ambicioso, diferenciado, duradero y equilibrado.
JAIME LAMO DE ESPINOSA. DIRECTOR DE VIDA RURAL.

Querido lector:

Acaba el año bajo dos circunstancias de muy diferente naturaleza pero que dominan el escenario donde todos nos movemos. La primera de ellas son las elecciones generales que tendrán lugar el 20D. Escribo antes de esa fecha y por tanto no conozco sus resultados, tan sólo las encuestas publicadas hasta el lunes 14 de diciembre. Muchas son las incógnitas que pesan sobre este proceso electoral, el primero de la democracia en que llegan a la meta casi empatados cuatro partidos y la primera de ellas en que es difícil pronosticar cómo se formará el gobierno futuro. Por ello solo puedo decir una cosa: ¡que Dios reparta suerte!

La segunda es la culminación con éxito de la famosa Cumbre Climática –la COP21– celebrada en París en esta primera quincena de diciembre y por la que pocos imaginábamos un final con acuerdos y felicitaciones. Y sin embargo, bajo la acertada dirección de Laurent Fabius, la Cumbre ha logrado un Acuerdo complejo, pero acuerdo al fin, que contiene en once páginas y una Decisión de otras veinte, un Acuerdo parcialmente vinculante. Si se piensa que será firmado por 195 países y la UE no cabe duda de que estamos ante un acuerdo sin precedentes.

Es cierto que partíamos de una necesidad perentoria.Todas las partes eran conscientes de que el cambio climático está ahí y era necesario frenar sus consecuencias. No se podía seguir impasible ante el crecimiento del CO2  y el aumento progresivo de las temperaturas del planeta. Había que pararlo. Había que lanzar “un mensaje de vida” como afirmó François Hollande.

Los firmantes representan el 95% de las emisiones actuales de gases antropogénicos de efecto invernadero (GEI) y el objetivo es reducir los niveles actuales de GEI para lograr, a su vez, una reducción de 20C, al menos no superar los 1,50C, en la temperatura del planeta. Ello exige al tiempo lograr un equilibrio entre emisiones antropogénicas y sumideros de carbono. Ello precisa de nuevas políticas energéticas, sobre todo, para reorientar las inversiones en favor de energías limpias, abandonando progresivamente las fósiles, y por tanto una reorientación de la economía. Y este Acuerdo atañe en mucho a la agricultura que forma parte más de la solución que del problema, ya que puede contribuir a la mitigación minimizando las emisiones de GEI y secuestrando carbono.

Estamos, pues, ante el primer acuerdo “vinculante” sobre el cambio climático adoptado por el conjunto de la comunidad internacional tras el Protocolo de Kioto de 1997 que solo obligó a 35 países responsables de un 11% de las emisiones o el compromiso de Copenhague de 2009 que apenas sirvió para nada.

El acuerdo es histórico porque por primera vez se adopta por el conjunto de la comunidad internacional y es jurídicamente vinculante para todos los países; es ambicioso y equilibrado para todos y es un logro de la comunidad internacional. No es perfecto para nadie pero es un éxito para toda la humanidad. Y no es estático porque se va a ir revisando cada cinco años cuando se haga balance de dónde estamos y se considere la siguiente ronda de compromisos que siempre tendrán que ser más ambiciosos de los actuales. Además, se crea un marco de cooperación global para que los países en desarrollo más vulnerables puedan afrontar las pérdidas y daños asociados a estos impactos.

Para conseguir un desarrollo sostenible duradero a nivel global, el Acuerdo de París pone las bases para una transformación de los modelos de desarrollo hacia patrones bajos en emisiones. Para ello, se cuenta con un importante paquete financiero que ayudará a la implementación del Acuerdo y que deberá construirse movilizando 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020, a través de distintas fuentes, principalmente de los países desarrollados.

Este acuerdo, en el que mucho han luchado la ministra, Isabel García Tejerina y el comisario de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, que ha liderado las negociaciones, el Ministerio lo valora como un Acuerdo justo, ambicioso, diferenciado, duradero y equilibrado.

Los puntos fundamentales de la intervención de la ministra, que siempre subraya el liderazgo de Miguel Arias como comisario de Acción por el Clima, fueron los siguientes: “… acuerdo histórico… acuerdo universal de lucha contra el calentamiento global… tremendamente ambicioso… realista y equilibrado… un salto cualitativo y cuantitativo enorme respecto a los acuerdos de Kioto…. da esperanza y futuro a todo el planeta… supone una nueva era en la lucha contra el cambio climático … es una señal importantísima, no sólo para los Gobiernos, sino para toda la sociedad civil, las empresas, actores regionales y locales …. En definitiva, un acuerdo bueno para todos, para toda la humanidad”.

Y hay que reconocer el liderazgo del comisario Miguel Arias, que ha permitido llegar hasta aquí, por plantear la máxima ambición y por su gran labor negociadora (más de 100 viajes y liderazgo de la Coalición de la Ambición). Y ello unido a un gran trabajo de la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio, labor activa en las negociaciones, reconocida por Naciones Unidas y UE, con aportaciones en todos los grupos técnicos de negociación más muchas iniciativas impulsadas desde el principio de la Legislatura.

Y ¿ahora qué? se preguntarán muchos. Pues una vez adoptado, el acuerdo deberá ser firmado en abril 2016 en New York, y después ratificado (cada país ratifica y lo presenta a Naciones Unidas) para su entrada en vigor a partir de 2020. Pero ya en 2018 habrá una primera reunión para revisar estado de situación y compromisos.

Sí. Debemos estar satisfechos. Y felicitar a la ministra García Tejerina y al comisario Arias Cañete –¡enhorabuena a ambos!– por la labor realizada y los resultados obtenidos. John Kerry lo ha definido como “una victoria para el planeta”. Quedémonos con esta frase feliz. Y entremos en el nuevo año 2016 con esa victoria de todos, con ese mensaje de vida.
A todos los lectores de Vida Rural, muy feliz Navidad y todo lo mejor pare el nuevo año 2016.

Un cordial abrazo

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