Aepla celebra su cuarenta aniversario

Hace 40 años nacía Aepla. Cuatro décadas más tarde, los ciudadanos del siglo XXI, comprometidos con el medio ambiente, solidarios y preparados, demandan una variedad de productos seguros y de calidad a precios asequibles. Fruto de un importante esfuerzo de inversión e investigación, los productos fitosanitarios son herramientas que la ciencia ha puesto a nuestro alcance para garantizar la rentabilidad de los cultivos protegiendo el medio ambiente y la salud de consumidores y aplicadores.

Este nuevo escenario al que se enfrenta nuestra sociedad ha sido el tema sobre el que se desarrollaba ayer la Asamblea General de Aepla. El Real Jardín Botánico de Madrid fue testigo del 40 aniversario de la asociación, celebración que reunió a representantes del sector agrícola, asociaciones, administración, organismos científicos, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación.

Durante la presentación del evento, Carlos Palomar, director general de Aepla realizó un repaso de todo lo acontecido en estas cuatro décadas. Los problemas de entonces y los de ahora, los proyectos llevados a cabo, los éxitos y los fracasos. ‘Todo ello forma parte de la historia de esta asociación, pero ‘aunque cambien los nombres y las personas, el espíritu sigue siendo el mismo. Hemos trabajado y seguiremos trabajando por un mejor futuro para nuestra agricultura’, declaró Palomar.

Del compromiso con el medio ambiente, la importancia de la divulgación científica y el futuro de la gestión pública, trataron las ponencias de María José Alonso Moya, de la Oficina Española de Cambio Climático, Pere Puigdomènech, profesor de investigación del CSIC y Francisco Longo, profesor de ESADE.

María José Alonso afirmó que en la lucha contra el cambio climático, todos luchamos en la misma dirección. No hay que olvidar que la agricultura contribuye y al mismo tiempo se ve afectada por el cambio climático. ‘Desde la Oficina trabajamos para que la agricultura siga existiendo, por ello ponen a disposición el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático como una magnífica herramienta de trabajo’ señaló.

Por su parte, Pere Puigdomènech apuntó a la positiva percepción que de los científicos tiene la sociedad española, así como la importancia de las buenas prácticas en la investigación. Y tras analizar la actual situación que la divulgación científica en relación con la reciente polémica generada por glifosato, expuso cuáles deben ser las pautas a seguir a la hora de hacer divulgación: disponer de la mejor información posible, contrastar los datos que se manejan, utilizar un lenguaje asequible (sin renunciar al rigor) e insistir para hacer llegar la información por la vía apropiada en el momento oportuno.

La tercera de las ponencias corrió a cargo del profesor Francisco Longo, quien analizó el ayer y el hoy de la Administración pública y los dilemas a los que se enfrenta el gestor público. Adelantó las tendencias del inevitable y previsible cambio de nuestro sistema público, entre las cuales está la de afrontar la revolución tecnológica. Longo afirmó que necesitamos una Administración más colaborativa y amistosa a la vez que exigente, que regule de manera imparcial. En su opinión, para abordar el futuro el sector público debe evolucionar hacia un sistema inteligente, estratégico, colaborador, innovador, riguroso, conectado, permeable y diverso.

Finalmente, Adonay Obando, presidente de Aepla, cerró la jornada reclamando el valor del papel que el sector agrario en general y el fitosanitario en particular desempeña para alimentar a la creciente población mundial. Según sus palabras: ‘tenemos que traer soluciones a la sociedad, una alimentación para todos’.

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