Segovia y la España abandonada

Mª del Carmen Klecker de Elizalde
Estoy pendiente del camión de la fruta y verdura, que pasa una vez a la semana, como la carne y los congelados, al igual que en la España de la postguerra. Podría ser bucólico o encantador pero solo estoy a 20 kilómetros de Segovia, en la hermosa Vieja Castilla. Llegué cargada de expectativas que se han disuelto como la nieve en el deshielo de primavera.

Los que venimos de fuera podemos observar las carencias que esta Comunidad ostenta como su escasísima población, media de edad de 85 años, rutas de autobús con muy escasa frecuencia, la necesidad de tener coche para todo o la falta de Internet. Desde los años 60-70 que Madrid absorbió la ingente población rural y estas tierras se despoblaron, no ha habido mejora alguna.

A veces las administraciones locales desconocen estos problemas o no tienen dotaciones presupuestarias para su mejora, o quizá el dinero que se aporta se destina a otras partidas, porque es cuestión de todos, habitantes y administraciones, y no siempre se tiene el mismo criterio. Sería bueno tomar nota y ver en qué áreas estamos implicados cada uno, y aportar nuestro trabajo en un mejor desarrollo del mundo rural. Por ejemplo, para restaurar una antigua posada del siglo XVII, el arquitecto que la compró y presentó el proyecto, encontró muchas negativas y pegas, y ahí ha quedado abandonada.

Salvo la electricidad, agua corriente y carreteras, nada ha cambiado. No existe una sola placa solar que dote de energía a todo el pueblo, así que aquí consumimos leña, gasoil, electricidad y butano. No hay reutilización de los residuos, ni limpieza de fincas abandonadas –muchas–, con dueños desaparecidos. Ganado que en algunos pueblos excede el permitido. Y los ganaderos, la única subvención que reciben es por el “grano” que recogen, con jornadas de sol a sol, como agricultores temporales. Mucho minifundio y una concentración parcelaria con obligados pasos sin límites claros.

Los parques y jardines comunales los limpia una empresa externalizada dos veces al mes, porque no hay alguacil. Y los niños que vienen a pasar el verano, ni saben ya de la vida de sus propios parientes. Ayuntamientos para 42 habitantes reales sin Ventanilla Única y para toda gestión hay que ir a Segovia. Podrían servir como Oficina de Turismo. La oferta de alquiler no existe, porque es complicado ver su potencial o dar ayudas a los propietarios, que las usan solo en verano. Las fiestas consisten en una discoteca móvil, más propia del turismo de sol y playa, que comienza a las 11 de la noche y termina a las 8 de la mañana. Ni jornada gastronómica antigua, ni usos y costumbres de antaño, ni mercado artesanal.

Pero qué se puede emprender en un pueblo donde te dicen que mejor que se quede así, tranquilo, sin bullicio… muerto. Y sé que las administraciones no pueden ofrecer mucho más. Es responsabilidad de todos y en lugar de construir pistas de Paddle,  a 24 mil euros cada una, los propios habitantes deberíamos aportar ideas más atrayentes y relacionadas con la historia de nuestros pueblos.

Los miembros de la Guardia Civil de estas zonas se pasan el día teniendo que vigilar a los excursionistas que se aventuran por estos parajes, y tal vez Turismo podría promover o ayudar a empresas a hacer estas tareas de ocio y tiempo libre. Me comentaban que, desde hace diez años, sienten que viven en un territorio abandonado, que es absurdo que no exista Internet, Wifi en condiciones y que, sin este requisito, todo es inútil.

Los habitantes reales de esta España abandonada son “jubilados”, y muchos tienen problemas de movilidad o ya no conducen. No existe médico rural, si no médico de familia y no suele visitar domicilios. Para ser atendido en el consultorio, debes estar previamente inscrito en el pueblo de Navafría, o en Pedraza o en Riaza donde hay centro de atención primaria, ambulancias y urgencias, pero terminan llevándote a Segovia. Habría que apostar por una cercanía mejor dotada. Sería una buena gestión para todos.

Es difícil, si entre todos no lo apoyamos, que haya un interés en la cultura y la historia, cuando en este territorio a cada paso aparece una iglesia, una calzada romana, un monasterio, castillos, restos de fortalezas. Iglesias cerradas, con la llave en manos de un vecino que debe hacerse responsable. Precioso reto para Patrimonio el ocuparse de joyas de la arquitectura religiosa como las que jalonan estas tierras. En 5 años, éste y otros muchos más, serán el pueblo abandonado, con un triste letrero a la entrada.

Vine aquí en noviembre de 2015 de la mano del propietario del castillo de Pedraza, Enrique Laborde, bisnieto del famoso pintor Zuloaga; fuimos a la Diputación de Segovia para exponer el evento que estábamos llevando a cabo, sin más que recursos propios: un torneo de combate medieval. Como ya venía haciendo desde el año 2014 en Belmonte (Cuenca), contratada por Javier Fizt-James y Hernando de las Bárcenas, los actuales propietarios, y que se realizan en los 5 continentes, en más de 50 países, buscando marcos tan singulares como villas medievales, o poblaciones con castillos y fortalezas. Transmitimos  todo lo que pone en valor, como réplicas reales de armaduras, mercado histórico medieval, estandartes en las almenas del castillo, todo tematizado, como los reporteros gráficos que visten con prendas medievales, o las actividades para niños propias de la época, exhibición de cetrería, tiro con arco… etc., la cocina medieval, y todos vestidos con atuendos de los siglos XIV, XV y XVI, confeccionados a mano. Pero desgraciadamente no había presupuesto.

Tampoco fue fácil en Belmonte (Cuenca), pero tuvimos más suerte con la dotación presupuestaria. Y con enorme coraje sacamos adelante el Torneo de Pedraza, un matrimonio que aportó lo que pudo, y los artículos que El Norte de Castilla publicó ayudaron a difundir el evento. Una rueda de prensa, en la que demostramos el gran interés que este tipo de acontecimientos suscita, pues durante una hora fuimos interpelados, y entrevistados, fue lo que pudo aportar la Diputación. Transcurrido el torneo todavía intentamos, durante dos meses, promover un espectáculo de  combate medieval en estas tierras… Pero competir con el fin de semana de motos, o una semana de bailes country americanos… es duro, cuando podría haber cabida para todo.

El Espinar lleva ya dos años acogiendo “La España de los Vikingos” , evento organizado por grandes amigos míos y con quien he participado en otras recreaciones, y no se ha sabido promocionar en el  resto de la provincia.

Decía la delegada del Gobierno en canal 8: no puede haber ciudadanos de primera y de segunda en las zonas rurales”. Tenemos mucho que hacer. Existen las llamadas CEAS, Centro Agrupado de Acción Social, 4 zonas que abarcan toda la provincia. En mayo de 2016 me solicitaron estar empadronada, pedí al párroco ayuda, me ofrecieron casa en otro pueblo, y desde el Obispado me hicieron contrato por dos meses. Mientras, buscaba una casita de alquiler con terreno para huerta, con la idea de tener mi propia casa rural temática, autosuficiente.

Tras tres meses y visitarme la técnica social, solo había conseguido que Cruz Roja me ayudara con comida temporalmente. Pueblo sin internet, ni cobertura de móvil,  apenas dos rutas de bus en semana. Los vehículos de CEAS deberían tener seguro a terceros, para podernos llevar a las gestiones necesarias a quienes no tenemos coche o no podemos conducir. Me ofrecieron cuidar personas mayores y limpiar casas, en sustitución de vacaciones de las titulares, contratada por una empresa dependiente de la Diputación. Al ser suplencias, no me pudieron dar título alguno, y me quedé en lista de espera para el curso de capacitación. El párroco me conminaba a dejar la casa, y en Cáritas solo me atendían si presentaba “0” ingresos, para hacerme descuento en su economato. Las ayudas al alquiler, hasta que no llevas un año empadronado no las puedes pedir. Y en el INEM, la funcionaria bienintencionada me hizo rellenar un documento solicitando una prestación no agotada del todo del año 2015. Terminé yendo a juicio en 2017 porque la denegaron al no ser compatible con haber sido autónoma.

En febrero de 2018, se me otorga un documento en el que se me deniega prestación alguna, porque las empleadas de hogar no cotizan al desempleo y en mi caso, además, por no tener hijos a mi cargo. Deberíamos dar un repaso a estas cuestiones discriminatorias. Hay mucho que hacer y sería estupendo ver el potencial. Pero es un ejercicio que nos implica a todos. Recurrí a la Diputación, documentos y más documentos y esperar 3 meses a que me concediesen la ayuda. No funciona el mundo rural. Ni siquiera hemos sabido hacer  de estos pueblos abandonados a su suerte, urbanizaciones, granjas hotel… de cara al turismo o habitabilidad estacional. Porque la provincia de Segovia es la misma de la postguerra civil y, sin un interés que hiciera atractivo vivir allí, pronto será la España abandonada.

 

 

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