El sector hortofrutícola español, una potencia amenazada por el Brexit, por Jaime Lamo de Espinosa

Reino Unido es hoy el tercer mercado de la exportación española, mas del Reino Unido solo nos llegan en estos momentos amenazas. Si el Brexit se cierra sin acuerdo como parece, constituirá una fuente de enormes dificultades para la exportación de tomates, cítricos, etc., que hoy tienen un peso muy importante en ese país.

El sector hortofrutícola español, una potencia amenazada por el Brexit, por Jaime Lamo de Espinosa

Jaime Lamo de Espinosa, director de Vida Rural.

Querido lector:

El campo tiene sus tiempos. Por eso cada mes tiene sus refranes que definen las la­bores, el clima, las cosechas y en general el comportamiento de los agricultores. Y por eso, cuando llega el final de septiembre, cuando llega San Miguel, nada menos que un arcángel, entramos en el mundo de las frutas “Por San Miguel gran calor, será de mucho valor”, o bien su contrario “Tem­pero de San Miguel, Dios nos guarde de él”, o como se recuerda en Cataluña “Si per Sant Miquel no plou al pagés li entra dol”. Ha sido un buen septiembre pero rápidamente hemos entrado en épocas de bo­rrascas y fuertes tormentas que complican la recolección de frutas y viñas ya en octubre.

Es por eso que hemos celebrado re­cientemente la 66a edición de la Feria de Sant Miquel de Lleida y la 35a edición del salón Eurofruit. Y también Fruit Attraction en formato telepresencial. Se mantiene así una larga tradición en honor de un sector de singular importancia en la economía agraria española y que, un año más, su fe­ria ha sido un éxito pese a que la pandemia la puso en peligro y condujo a una ex­posición virtual que, seguro, ayudará en sus ventas durante todo el año. En­ho­ra­buena a los que decidieron mantenerla en circunstancias tan anómalas y difíciles como las presentes.

El sector hortofrutícola español es de una singular importancia. En 2019 aportó casi 19.000 millones de euros a nuestra producción final agraria, el 63,7% de la producción final vegetal y más de un tercio de la total (recomiendo la lectura del artículo de Alicia Langreo sobre el sector pu­blicado en Distribución y Consumo, 2020, vol. 3). Somos hoy por tanto una gran po­tencia hortofrutícola y lo hemos sido siempre. Muy en especial en las Comunidades Autónomas de Andalucía, Valencia, y Murcia, como es notorio. Recuerdo, cuando negociaba la adhesión de España a la CEE en los años 1976-82, el gran temor de Francia e Italia a la incorporación de España por la competencia que esperaban, temían, de nuestras frutas y hortalizas. Competencia que se ha acentuado desde el ingreso en el ámbito europeo y desde la fuerte expansión de nuestros re­gadíos modernizados, muchos de los cuales han destinado sus hectáreas a este subsector.

Y somos una gran potencia exportadora en frutas y hortalizas. España es el primer exportador de la UE y tercero mundial tras China y EE.UU. Exportamos casi 15.000 millones de euros e importamos 3.000 M€. Se exporta en torno al 50% de la producción. En algunas hortalizas de invernadero, lechuga o limón, supera el 70%. Pero la pandemia está ejerciendo un impacto negativo en cuanto a las ventas en el exterior de todos los productos agrarios, también las frutas y hortalizas. La exportación de ambas en el primer semestre de 2020 ha descendido un 3,5% en volumen, y en mayo y junio han reflejado más fuertes descensos. La exportación de hortalizas ha retrocedido un 1,4% en volumen aunque ha subido algo en términos de valor. Y en frutas las ventas al exterior en ese periodo reflejan una reducción de un 5% aunque, en contrapartida, destaca el comportamiento positivo de la fruta de hueso.

La única parte no negativa de la pandemia ha sido que la demanda interior en hogares –que no en hostelería donde cayó fuertemente– ha ganado mucho peso porque los consumidores han buscado una alimentación más sana y han considerado que las frutas y las hortalizas contribuyen mejor a su estado de salud en un momento de tanta preocupación.

Pero, con independencia de la pandemia, enfocamos lo que queda de año y so­bre todo el próximo, bajo la amenaza de otra “pandemia”, del Brexit, pues no en balde el Reino Unido es hoy el tercer mercado de la exportación española, mas del Reino Unido solo nos llegan en estos momentos amenazas. Hoy vendemos allí 1,57 millones de toneladas por valor de 1.800 millones de euros y el Brexit, si se cierra sin acuerdo como parece, constituirá una fuente de enormes dificultades para la exportación de tomates, cítricos, etc., que hoy tienen un peso muy importante en ese país.

El temor a que puedan abrir al tiempo su mercado a productos procedentes de terceros países, sin aranceles o muy re­ducidos, –como era su política agraria antes del ingreso en la CEE– mientras que se exigen aranceles elevados a los productos de la Unión es un temor fundado que todos tenemos. Y esto nos lleva a pensar que aquel principio de “Preferencia Co­munitaria” de la PAC inicial que protegía el mercado europeo de las amenazas exteriores debería ser reconsiderado en su aplicación y en su formulación.

Apertura de fronteras que todo el sector agrario, pero en particular el hortofrutícola, está sufriendo desde hace unos años por las importaciones de terceros países. Los mercados se están globalizando pero las reglas del juego no son homogéneas. Algunos países exportan sus productos basándose en costes laborales muy inferiores a los europeos porque sus re­glas de protección al trabajo son poco o nada exigentes y además tampoco lo son con respecto al uso de ciertos fitosanitarios o a las exigencias medioambientales. Y dado que nuestras exportaciones se concentran básicamente en la Unión Europea (un 92%), la Unión debería ser más exigente o menos tolerante, como lo es hoy, con respecto a los criterios laborales o fitosanitarios antes mencionados. Me refiero a la UE ya sin el Rei­no Unido.

Y naturalmente, dados esos problemas, hay que mirar más hacia el exterior europeo. Los mercados de China, Japón, Co­rea, India, Brasil, Canadá y EE.UU nos están esperando y ha­brá que hacer todos los esfuerzos necesarios para globalizar más muestras exportaciones.

Con independencia de ello el sector necesita, según declaraciones recientes de José María Pozancos, director de Fepex, un plan de inversiones que permita modernizar los invernaderos y reestructurar unas 100.000 hectáreas de explotaciones al aire libre, para mejorar la calidad y la productividad y ser más competitivo en todos los mercados. ¿Cabría incluir esas necesidades en el Plan de Reconstrucción y Resiliencia?

Como se ve estamos ante un gran sector de nuestra economía agraria y de nuestro sistema agroalimentario lleno de éxitos pero amenazado por ciertos problemas no menores. Habrá que aportar soluciones y no a medio plazo. Confiemos en que lleguen.

Un cordial saludo

 

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