Efectos de la densidad de siembra en el cultivo de la alfalfa

Se ha publicado muy poco sobre los efectos de las densidades de siembra en el rendimiento en sistemas productivos intensivos como en los ambientes mediterráneos en los que la alfalfa normalmente se cultiva bajo riego. El objetivo de este artículo es presentar los resultados obtenidos en ensayos de densidad de siembra en alfalfa en el valle del Ebro.
Jaume Lloveras, Cristina Chocarro y Francisca Santiveri. Universitat de Lleida.

El establecimiento óptimo de la al­falfa es esencial para una pro­ducción eficiente del cultivo. Sin embargo, a pesar de ser la den­sidad de siembra un elemento importante en la producción, el tema sigue siendo mo­tivo de controversia debido a la gran va­riabilidad de densidades observada en las diferentes zonas de cultivo del mundo (Bolger y Meyer, 1983).

Las densidades de siembra recomendadas dependen mucho de cada zona o país y pueden variar de 4 a 40 kg ha-1, dependiendo de sus condiciones climáticas, edáficas, de los métodos de riego y de siembra, etc., todo lo cual influye en la germinación de la alfalfa y en el establecimiento del cul­tivo.

Las semillas de alfalfa son muy pequeñas por lo que tienen pocas reservas para ger­minar y emerger. Por ello, para asegurar una buena implantación, las empresas de semillas suelen recomendar en Es­paña, unos 25 kg ha-1, con el fin de obtener unas 500 plantas m-2 (la mitad aproximadamente, de las semillas que se siembran).

En el valle del Ebro, muchos agricultores siembran más de 35 kg ha-1 (Alvaro y Lloveras, 2003) y es posible que aunque esta cantidad no sirva para mejorar la producción de forraje, sí que mejore el aspecto visual del cultivo después de la germinación o asegure un nú­mero mínimo de plantas, principalmente en sistemas de riego por inundación, lo cual tranquiliza al agricultor ya que lo to­ma como un seguro contra el fracaso de las siembras. Las dosis utilizadas también pueden depender del precio de la semilla.

Por otro lado habría que recordar la proporción de semillas duras que tienen mu­chas leguminosas y también la alfalfa, de una manera natural. Estas semillas son se­millas vivas y viables pero germinan más tarde que las demás y probablemente por falta de información, a algún agricultor le puede parecer que son semillas fallidas.

El porcentaje de semillas du­ras en la alfalfa varía con el año y con los lotes de producción. Según la empresa de semillas El Solc de Almacellas (Lleida) (comunicación personal), de los lotes de semilla de alfalfa, provenientes del cam­po, el 16% de ellos tienen menos del 5% de semillas duras, mientras que el 48% de los lotes tienen entre el 5 y el 10% y el resto 36% tiene entre el 10 y el 20%, aproximadamente, aunque en algún año, algún lote puede tener mayores proporciones de semillas duras. La legislación es­pañola permite hasta un 40% de semillas duras en lotes de alfalfa (Ministerio de Agricultura. Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, 2010).


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