Coronavirus: el impacto en los mercados de alimentos básicos será menos acusado que en otros sectores económicos

Agricultural Market Information System (AMIS).  Market Monitor/FAO
Después de solo dos meses desde el primer brote de un nuevo coronavirus en Wuhan, una ciudad de 11 millones de  habitantes en la provincia central china de Hubei, éste ya se ha extendido a casi 80 países en todo el mundo (según la Organización Mundial de la Salud al 5 de marzo de 2020) .

Con más de 90.000 casos confirmados y más de 3.000 muertos, el COVID-19 se ha convertido en el acontecimiento inesperado de salud global más importante desde el SARS en 2003.

China todavía representa la mayoría de los casos, pero las últimas cifras sugieren que la cantidad de nuevas infecciones fuera de China supera a los que están dentro del país.

En comparación, el SARS, que también se originó en China, se extendió a 26 países, infectó a unas 8.000 personas y se cobró 774 vidas.

Aunque el SARS se contuvo bastante rápido (en un plazo de 4 meses), causó también un pánico significativo y un coste económico, que recayó sobre China, como país más afectado. Las implicaciones de COVID-19 probablemente serán mucho mayores.

Además de que más personas y países se están viendo afectados, el mundo en 2020 es también muy diferente del que tuvo el SARS.

Hoy en día, los mercados están más integrados e interconectados, con una economía china que contribuye con un 16% al Producto Interior Bruto (PIB) mundial, cuatro veces más que en 2003.

Por lo tanto, cualquier «schock» que afecte a China ahora tiene consecuencias mucho mayores para la economía mundial. Esta semana, la Organización para la Cooperación y  el Desarrollo  Económico (OCDE) redujo su pronóstico de crecimiento económico mundial del 2,9% al 2,4% en 2020,  medio punto menos que, además, sería el nivel más bajo desde la crisis financiera de hace una década, advirtiendo que una epidemia de coronavirus prolongada y más intensa podría incluso reducir a la mitad esta cifra, a un mero 1,5 por ciento.

Los mercados mundiales de alimentos, y los mercados de los cuatro productos básicos de «Agricultural Market Information System» (AMIS) Market Monitor de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), por supuesto no son inmunes a estas circunstancias.

Sin embargo, es probable que se vean menos afectados que otros sectores económicos, más expuestos a las interrupciones logísticas y a una demanda debilitada, como son los mercados  de viajes, fabricación y energía.

Si bien los productos alimentarios básicos pueden tener que enfrentarse a algunas limitaciones derivadas de las interrupciones del transporte y de las medidas de cuarentena por  el COVID-19, es probable que los impactos sean menos severos y de menor duración.

Además, las reservas mundiales de productos no perecederos, como el trigo y el arroz, deberían ser suficientes como para satisfacer cualquier demanda inminente. Esto es especialmente cierto cuando las perturbaciones externas son de duración relativamente breve,  como se espera que sea este episodio sobre la salud mundial.

Si bien el crecimiento económico más lento a menudo conduce a una pérdida de la demanda  de alimentos de mayor valor añadido, incluidos los aceites vegetales y la carne, la demanda de alimentos básicos, como el pan y el arroz podría aumentar.

El pánico que envuelve a muchos mercados hoy en día podría representar una amenaza para la seguridad alimentaria en lugares donde los lineales de distribución y venta de alimentos se vacían por temor a una posible escasez.

Tales sucesos podrían generar interrupciones en el suministro y precios más altos de los alimentos a nivel local pero, por ahora, es poco probable que tengan un impacto sustancial en los mercados internacionales.

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