Una visión mediterránea y positiva de los regadíos

En España tenemos 3,5 millones de hectáreas de riego de las cuales la mitad con técnicas de riego localizado, lo que nos coloca en un lugar privilegiado en los regadíos del mundo. Esa superficie que es el 17% de la superficie agrícola útil (SAU) genera más del 60% de la producción vegetal española y casi un 50% de la renta agraria total.
Por JAIME LAMO DE ESPINOSA. Director de Vida Rural.

Querido lector:

Viajar a Huesca y acompañar a la Comunidad de Regantes de Riegos del Alto Aragón en su 18 sesión de trabajo, que este año ha sido consagrada al tema de “Una visión europea de los regadíos”, es siempre una satisfacción. Pasar por Tardienta, trabajar en Huesca, escuchar los problemas de esos regantes y evocar la figura de Joaquín Costa es todo uno.

Este año, además, había que evocar a otro gran agrarista, fallecido hace pocos meses, Alberto Ballarín. Costa y Ballarín eran oscenses, estudiaron ambos Derecho en la facultad de Zaragoza, fueron después notarios, grandes especialistas en Derecho Agrario y apasionados defensores de los regadíos. Uno vivió y murió en el XIX y otro en el XX. Son figuras paralelas que en Huesca deben ser siempre, y a partir de ahora más, evocadas de modo conjunto y laudatorio. Tanto más en el marco de esta Comunidad de Regantes del Alto Aragón que conduce Cesar Trillo con mano maestra desde hace años.

El tema de la sesión, como ya se ha indicado, era el examen de la visión que existe hoy en la Unión Europea sobre los regadíos y su ampliación. Y esa visión no es ciertamente favorable a los mismos. En España tenemos 3,5 millones de hectáreas de riego de las cuales la mitad con técnicas de riego localizado, lo que nos coloca en un lugar privilegiado en los regadíos del mundo. Esa superficie que es el 17% de la superficie agrícola útil (SAU) genera más del 60% de la producción vegetal española y casi un 50% de la renta agraria total.

España es una potencia en riego dentro de Europa, solo comparable con un país limítrofe pero extra-europeo que es Turquía con más de 4,5 millones de hectáreas regadas e invirtiendo desde hace años para tratar de alcanzar los 10 millones.

Pues bien Europa no nos mira con afecto, ve normal los riegos de apoyo o adición que aportan menos de 1.000/1.500 m3 por hectárea y año, cosa frecuente en diversos países de la Europa continental pero le extraña, y no contempla con agrado, los riegos intensivos de 5.000 o 6.000 m3 por hectárea.

Por otra parte una visión medioambientalista cada vez más acentuada, más greening, en la Comisión de Bruselas hace pensar que la extracción de aguas superficiales induce variaciones de los flujos de los ríos y por otra parte las aguas de retorno procedente de los riegos contaminan dichos cauces. Y si esto es solo parcialmente cierto, no lo es menos que la gestión sostenible del agua es hoy una realidad entre los regantes españoles y tanto de aquéllos que usan aguas superficiales como los que aplican aguas subterráneas.

Por otra parte el cambio climático nos está mostrando unos inviernos cada vez más abundantes en lluvias torrenciales que generan inundaciones con bastante frecuencia y, al tiempo, veranos exageradamente calurosos dominados por sequías muy duras, como ha sido la del presente año. Esa situación exige replantearse la necesidad de constituir “reservas reguladoras”, capturando las aguas del invierno para que puedan ser utilizadas en verano. Una nueva política de embalses reguladores debería ser un objetivo claro de la nueva política del agua en España.

El senior researcher italiano A. Battilani, del Consorzio di Bonifica para el canal Emiliano Romagnolo, realizó durante la sesión una muy detallada explicación sobre esa visión negativa de la Comisión. Me atrevo a sintetizarla en los siguientes puntos: la reforma de la PAC ha introducido criterios ambientales cada vez más estrictos; considera a los regadíos como causa principal de la contaminación de las aguas y de la reducción de los flujos en los ríos y en general emite ondas críticas hacia la política de riegos. Ante ello considera que es necesario informar a las instituciones europeas sobre la agricultura de riego y abrir un gran debate al efecto. Según Battilani los sistemas de riego pueden ser frágiles y esto tiene solución pero son socialmente deseables y necesarios.

En este mismo sentido, de la defensa del riego por razones sociales, se pronunció Andrés del Campo, presidente de Fenacore, quien nos recordó que el riego fija población rural, genera puestos de trabajo, mejora la calidad de vida del agricultor, evita el abandono de las explotaciones, genera riqueza, aumenta el sector agroindustrial y es receptor de nuevas tecnologías. Uno de sus gráficos demostraba claramente que en aquellas poblaciones que tienen mayor proporción de hectáreas de riego se da un aumento creciente de su demografía. Frente a los grandes vacíos demográficos de la España actual hay que destacar que muchos de ellos están relacionados con la España agrícola de secano.

La conclusión de la sesión fue que los países mediterráneos de Europa –Francia, España, Italia, Grecia y Portugal– deben trabajar juntos, unir esfuerzos, para ser capaces de trasladar al Parlamento Europeo, a la Comisión, al Consejo, al Consejo Económico y Social, y en general a todas las instituciones europeas esta visión positiva del riego para que no acabe imponiéndose la de los países nórdicos que solo comprenden un riego complementario, para muy escasos productos.

Hoy existen varias organizaciones europeas que trabajan en favor del riego: EIA (European Irrigation Associacion), diecinueve países con 49 socios en total, 92% industriales; EWMA (European Union of Water Management Associations), nueve países, nueve socios, 100% asociaciones locales, regionales y nacionales; EIC (Euro-Mediterranean Irrigators Community), diez países, 41 socios, 100% asociaciones locales, regionales y nacionales (también extra-EU); WIRE–CopaCogeca (EI Pwater Action Group), doce países, sesenta socios, científicos + industria + pymes + asociaciones. Pues bien a todas ellas se añadirá pronto un lobby euromediterráneo del agua según acuerdo adoptado en esta sesión de Huesca.

Igual que en el siglo XIX y XX Costa y Ballarín nos trajeron “La voz del agua” a través de sus trabajos y conferencias, se impone que ahora estos países mediterráneos lleven su voz a Europa, tratando de demostrar lo que aquí se contempla de un modo natural pero allí no se ve de forma semejante. Este sería un nuevo compromiso de la sociedad civil del riego.

Y como final, déjenme que destaque la importancia del agua de riego y de los regadíos que se evidencia  cada día más a través de algo que ya expuse aquí con anterioridad (ver VR, 1.4.2016). Se trata en concreto de las compras de tierras, siempre con agua, que vienen realizando los Fondos Soberanos desde hace años y que se iniciaron prácticamente tras la Primavera Árabe. Los Fondos Agricultural and Livestock de origen Saudí, la Hassad Food de Katar, la Al Ain Holding de Abudabi, la Government Pension Fund Global de Noruega o el fondo chino CIC, son buenos ejemplos de su pasión por el agua. Ejemplos a los que se añade que cuando Michel Burry, el protagonista de la famosa película “La gran apuesta”, que narra cómo se hizo multimillonario al predecir la burbuja inmobiliaria y sus efectos y apostó a la baja en ese mercado, actualmente invierte sus colosales beneficios en “agua” pues como dice él, el agua y la tierra son la clave de los alimento y su escasez será obligada por el fuerte crecimiento de la población mundial.

En ese horizonte de escasez que la FAO cifra en unas necesidades adicionales de 70%, el agua, el riego, se hacen tanto más necesarios si queremos garantizar la seguridad alimentaria mundial y la estabilidad política.

Un cordial saludo

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