Seguros Agrarios 2017: se atisba tempestad

El pasado día 19 de octubre en una reunión bilateral con ENESA se confirmaron las sospechas y los peores pronósticos que circulaban sobre el 38º Plan (Plan de Seguros Agrarios 2017), que sufrirá un tremendo recorte en lo que a ayudas a la suscripción se refiere.

Ignacio Molina, coordinador del Grupo de Trabajo de Seguros de Cooperativas Agro-alimentarias de España

Un presupuesto congelado para el Plan de 2017 que conlleva un recorte sustancial en los porcentajes de subvención es, sin lugar a dudas, un escenario adverso para afrontar la contratación de pólizas de seguro agrario.

En la reunión, el Grupo de Trabajo de Seguros de Cooperativas Agro-alimentarias de España manifestamos con vehemencia, rigor argumental y experiencia contrastada, nuestro malestar y consecuente honda preocupación a esa contracción de los porcentajes de subvención, que inevitablemente desembocarán en un descenso notorio de la contratación del seguro agrario.

Cooperativas Agro-alimentarias de España, partiendo de nuestro principio de lealtad al Sistema de Seguros Agrarios Combinados, (SSAC), y en particular, a ENESA, es consciente de que el contexto político actual, los desajustes presupuestarios acontecidos y la disciplina impuesta por la Unión Europea son obstáculos complicados de salvar.

No obstante, animamos a ENESA a que sea consecuente con su discurso, valorizando y reforzando la política de gestión de riesgos, que junto a la de Incendios Forestales, son los dos ejes sobre los que pivota la estrategia política del Magrama.

Francamente, aplicar una medida correctora de tal calado supone un flaco favor para el SSAC. Un recorte lineal de 10 puntos, es desproporcionado y difícil de justificar ante el asegurado. Se convierte así, en un elemento que desembocará en el colapso del SSAC, ya que se promocionará la antiselección. Está más que contrastado que un desmantelamiento del apoyo público es contraproducente en el seguro agrario, es la antítesis del acicate a la suscripción.

Por todo ello, seguimos insistiendo en que ENESA reconsidere su decisión, que sea sensible y coherente con sus actos y palabras, e incluso, de manera proactiva y constructiva presentamos un Plan de Contingencias, esto es, si el desajuste presupuestario es insalvable, hay que ser imaginativos, explorar soluciones y siendo cautos proponemos aplicar una reducción modulada en varios ejercicios, no un “guillotinazo sin anestesia”.

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