Por un sector más fuerte y eficiente

Ignacio García Magarzo. Director general de ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados)

En ASEDAS nos sentimos satisfechos con el texto final del Código de Buenas Prácticas en la Contratación Alimentaria porque consideramos que, tras un gran esfuerzo y más de dos años de trabajo, el resultado da cumplimiento al mandato de la Ley de la cadena y lo hace buscando el beneficio de todos los eslabones, estableciendo una herramienta de autorregulación de carácter voluntario, que incorpora los instrumentos necesarios para garantizar su cumplimiento.

Creemos que, con este texto, se completa el desarrollo de dicha Ley, que da una mayor protección a Pymes y agricultores. Por ello, la Junta Directiva de ASEDAS, celebrada el pasado 27 de enero, aprobó la adhesión al Código de nuestra organización.

Durante el tiempo que ha durado la negociación, hemos trabajado para darle a las normas regulatorias aprobadas en su momento el complemento de la autorregulación que necesitaba el sector, y hemos apostado por el buen hacer de las empresas para evitar determinadas prácticas. Para ello, hemos colaborado con las administraciones y demás interlocutores para que Ley, primera de sus características en la Unión Europea, sirva para mejorar las condiciones de los eslabones más débiles a través de relaciones más equitativas.

Este Código, inspirado en la Supply Chain Initiative y en el firmado por ASEDAS y FIAB en 2007, trata sobre todo de buscar un punto de equilibrio en la negociación de las relaciones comerciales, en los contratos y/o en la mediación para resolver discrepancias. Es una buena herramienta, además, para lograr relaciones más previsibles que favorezcan el entendimiento de los diferentes eslabones.

En este sentido, se incluyen también novedades como la obligatoriedad por parte de las industrias de facilitar, con un preaviso razonable, la información técnica del producto, posibles alteraciones en su tratamiento y modificaciones de fechas de caducidad en el caso de que se lleguen a producir, con el objeto de que estos cambios permitan al distribuidor ajustar su sistema logístico. Algo esencial para las empresas de ASEDAS.

Por otro lado, a pesar de definir muy bien las prácticas, el código deja abiertas las soluciones, ya que no todas las cláusulas son prohibiciones, sino que también hay propuestas que nos ayudan a mejorar. De este modo, se fijan, entre otras cuestiones, plazos de negociaciones, el momento en que deben cerrarse, la capacidad que deben acreditar los interlocutores para hacerlo, etc. Y ello tratando siempre de que ninguna de las partes se encuentre en una posición de debilidad.

No es, sin duda, un texto perfecto, pero sí lo consideramos un buen punto de partida para llevar a cabo una autorregulación, tal como nos pide la Ley. Por ello, hemos decidido apoyar este código y comprometernos con él; porque creemos que aporta una mayor transparencia y estabilidad a las relaciones comerciales, ofreciendo las garantías jurídicas necesarias. Hemos sabido acercar las diferentes pretensiones iniciales de cada una de las partes y elaborar un texto con contenido eficaz, en el que se contemplan una gran variedad de situaciones, para conseguir un mayor equilibrio entre los distintos eslabones de la cadena.

Consideramos pues que el trabajo no termina aquí y que ahora comienza el reto de hacerlo eficaz. En el código no se resuelven, por ejemplo, los problemas estructurales del sector, ni tampoco se garantizan posiciones de partida en cuanto a los precios, que pueden verse afectados por diferentes circunstancias como las climatológicas o la volatilidad de los mercados internacionales.

Pero el esfuerzo que hemos invertido y el trabajo realizado han sido muy productivo. El análisis compartido nos ha servido para conocer las necesidades que tenemos cada uno de los eslabones que componemos la cadena para que las propuestas funcionen. Por ello, 2016 va a ser un año determinante para saber si el Código está en condiciones de servir para que se cumplan sus fines.

Nos sentimos satisfechos con el resultado obtenido, porque en ningún momento se han planteado medidas para beneficiar o perjudicar a alguna de las partes de la cadena. En este sentido, debemos tener en cuenta también que los consumidores forman parte importante de esa cadena, y para nosotros, son lo prioritario. Por ese motivo, este esfuerzo de todos no tendría sentido si, con estas buenas prácticas, no conseguimos aumentar la eficiencia con la que servimos al consumidor sin desequilibrar la cadena.

Creemos que el Código de Buenas Prácticas acordado el pasado 24 de noviembre, nos ayudará a mejorar la cohesión entre los distintos eslabones de la cadena gracias al entendimiento consensuado en las relaciones comerciales. Y, si cada una de las partes cumple sus compromisos, este texto nos hará a todos más fuertes y competitivos.

 

 

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