El irlandés Padraig Walshe, presidente del Comité de Organizaciones Profesionales Agrarias europeas (COPA), afirmó en una entrevista para EFEAgro, que la regulación de los contratos entre ganaderos e industria en el sector lácteo puede ser útil para España, pero que no soluciona la crisis en la Unión Europea.
A medida que avanzan las semanas, se constatan los malos augurios para las cosechas de buena parte del Hemisferio Norte. Quién nos iba a decir que después de un inverno tan lluvioso y los escasos daños provocados por las heladas, las inesperadas altas temperaturas de última hora pudieran dar al traste con los prometedores volúmenes de producción de grano que se anticipaban en países como Rusia, Ucrania, Alemania, Reino Unido o el propio granero de los Veintisiete, la vecina Francia.
Ya hemos apuntado en alguna ocasión como "hasta el rabo todo es toro"; pues bien, esta expresión gana fuerza según se van materializando las cosechas en el Hemisferio Norte y, sobre todo, en el Viejo Continente.
En estos últimos días de fastos mundialistas, pasó casi inadvertida una noticia hecha pública por la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF), en la que se informaba de la interceptación el pasado 18 de junio en Suecia de un camión que transportaba 28 toneladas de ajo fresco de origen chino para el mercado europeo.
La llegada de julio ha venido acompañada por una fuerte convulsión en los mercados internacionales de granos traducida en significativas alzas. A las consabidas adversidades climatológicas que venían sufriendo países como Canadá, Bulgaria, Rumanía y el propio Reino Unido, se unieron otros como Rusia, Kazakhstan y Ucrania.
Con la parsimonia que la caracteriza, la Comisión Europea adoptó el pasado 5 de julio el informe "Hacia un mercado interior más eficiente y más equitativo en el comercio y la distribución en 2020".
El incremento del 7 al 8% del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y del 16 al 18% del IVA general a partir de este 1 de julio tendrá una mayor repercusión (negativa) en el sector productor agrario que en el consumidor de alimentos.
Si hasta hace escasas semanas las lluvias eran las protagonistas en la práctica totalidad de la Península Ibérica, frenando la recolección, éstas parecen haberse trasladado hacia los países del Mar Negro, donde resulta prácticamente imposible que las cosechadoras entren a los campos a la vez que dificultan "muy mucho" la logística del transporte de la mercancía -todavía de vieja campaña- a los puertos.
Por fin remitieron las lluvias en nuestro país dando paso a las cosechadoras. En Andalucía, a medida que avanza la recolección de los trigos duros se confirman los malos augurios, con una cosecha corta en cuanto a rendimientos y deficiente con respecto a la calidad.
El Informe Perspectivas Agrícolas 2010-2019, publicado por la FAO/OCDE sitúa la subida de precios en esta próxima década del trigo y de los cereales secundarios entre un 15-40%; de los aceites vegetales, en un 40%; de los lácteos entre un 16-45%; del azúcar, en el 24%, o de la carne de vacuno, en un 21% por encima y en términos reales (tras ajustar la inflación) de los niveles medios alcanzados en el periodo 1997-2006.
La falta de actividad comercial por la práctica desaparición de una de las variables que la conforman, obviamente la parte compradora, la cadena de intervinientes en el mercado de granos invierte su tiempo en platicar acerca de lo que acontece en el campo.
El consumo mundial de cereales para la producción de biocombustibles (etanol) seguirá al alza durante la campaña 2010/11, que se inicia el próximo 1 de julio.
Ni los más antiguos del lugar recuerdan un periodo tan prolongado de inactividad en el mercado de cereales. Si los fabricantes tanto de pienso como de harina hicieron gala de un temperamento flemático cuando las bolsas de grano no dejaban de subir meses atrás, ¡cómo iban a actuar ahora que las alzas han empezado a dar síntomas de agotamiento y se han iniciado los descensos! Así, amparados en una abundante oferta de mercancía de vieja campaña y con una nueva muy prometedora ciernes, estos consumidores no quieren ni oír hablar de realizar coberturas que no sean para más allá de las próximas dos semanas.