El irlandés Padraig Walshe, presidente del Comité de Organizaciones Profesionales Agrarias europeas (COPA), afirmó en una entrevista para EFEAgro, que la regulación de los contratos entre ganaderos e industria en el sector lácteo puede ser útil para España, pero que no soluciona la crisis en la Unión Europea.
Estamos de acuerdo. Aquí, en un país deficitario, que tiene que importar más de 3 millones de toneladas de leche y derivados lácteos para atender su demanda interna, los contratos en éste, como en cualquier otro sector agroalimentario, son, y deberían serlo mucho más, útiles.
Pero no tanto para fijar precios, como cree Washle, que todos sabemos que eso corresponde a la parcela privada de la relación comercial entre ganadero y comprador, sino sobre todo para dar transparencia, "luz y taquígrafos" y cierta estabilidad en el tiempo a unas negociaciones, feudales en muchos casos, que son más una imposición de la parte más fuerte sobre la parte más débil y desorganizada de la cadena de valor.
Así que entrar en la discusión de si los contratos tipo homologados de suministro de leche de vaca, de oveja o próximamente de cabra, "sirven" o "no sirven" al sector es un poco como perder el tiempo.
Porque, ¿cuál es la alternativa? ¿hubiesen mejorado los precios si no hubiese habido contratos? ¿han empeorado por su simple existencia? ¿acaso son obligatorios? ¿son manifiestamente mejorables?
Hay que dejarlo muy claro. Los contratos no son la panacea para los graves problemas, y no sólo de bajos precios, que tiene el sector lácteo tanto en España, como en la Unión Europea.
Tampoco son el "bálsamo de Fierabrás", como parece dar entender la ministra Elena Espinosa cuando se refiere a este sector, ni es cierto que la solución a los bajos precios de la leche en España sea lavarse las manos y decir que depende sólo de lo que diga o haga Bruselas.
La solución, si existe, está en empezar a cambiar la "cultura" y en civilizar la relaciones comerciales que se dan en este país, donde impera la "ley de la selva" del más fuerte; en hacer equipo para defender lo nuestro, siempre que sea mejor, frente a lo que nos viene de fuera.
En pensar que no podemos seguir tirándonos piedras sobre nuestro propio tejado, si no queremos cargarnos definitivamente a todo un sector productivo, que "las está pasando canutas", como dicen los que hablan claro, sin pelos en la lengua.
Y en todo esto hay que señalar que algunos, siendo más responsables que otros, no están ejerciendo nada bien esa responsabilidad.
El dato: Sequía y merma mundial de arroz
La persistente sequía en los arrozales de Tailandia y Vietnam, los dos principales exportadores al mercado mundial, reducirá este año la oferta comercial de este cereal. Según la FAO, la producción mundial bajará al menos de 710 a 704 millones de toneladas. La sequía se extiende por la mayor parte de los países del sudeste asiático, que tienen al arroz como la base de sus cultivos agrícolas. A pesar del descenso de la producción global, tanto la FAO como el Consejo Internacional de Cereales (CIC) no consideran que peligre el abastecimiento mundial de este grano, debido a que existen importantes reservas acumuladas, ni tampoco esperan variaciones considerables del precio de este cereal básico.
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