Si hasta hace escasas semanas las lluvias eran las protagonistas en la práctica totalidad de la Península Ibérica, frenando la recolección, éstas parecen haberse trasladado hacia los países del Mar Negro, donde resulta prácticamente imposible que las cosechadoras entren a los campos a la vez que dificultan "muy mucho" la logística del transporte de la mercancía -todavía de vieja campaña- a los puertos.
No es baladí esta circunstancia, habida cuenta que son estos orígenes los principales abastecedores de trigo forrajero y cebada de los grandes puertos del Mediterráneo español, donde cada vez resulta más difícil encontrar ofertas para mercancía disponible. Y mientras en el Reino Unido, principal proveedor de grano para pienso de los puertos de la cornisa cantábrica y del fluvial de Sevilla debido a su reducido calado, la situación también se complica desde el punto de vista climatológico, pero en este caso por una ausencia de precipitaciones que pone en entredicho los rendimientos pronosticados hasta la fecha.
Con este escenario en el exterior, a los consumidores españoles no les queda otra que acudir al cereal nacional, tanto de vieja como los primeros cortes de nueva y que, por el momento, no se ha encarecido en exceso considerando la ausencia de competencia de fuera. Así, el trigo local sin características harino-panaderas se negocia alrededor de los 150 €/t en destinos cercanos a zonas de producción y entre 6 y 10 €/t los más alejados. La cebada por su parte continúa rondando los 120 €/t salida en ambas Castillas y alrededor de 5 €/t más, en Aragón y Navarra.
Todo esto es respecto al día a día, pero ¿cómo se presenta el panorama para el futuro? Desde el punto de vista de la oferta, pocos dudan que una vez pase julio y las cosechas se generalicen en todo el Hemisferio Norte, ésta será muy abundante, especialmente de mercancía forrajera. No extraña pues el desinterés que muestran los fabricantes a la hora de formalizar contratos a diferido, prefiriendo esperar a que pase la tormenta (nunca mejor dicho en el caso del Mar Negro) y la necesidad de venta de los países del Este de Europa acabe presionando los precios.
Como ya apuntábamos hace un par de semanas, sólo Rumanía y Bulgaria contarán conjuntamente con un superávit previsible de trigo blando cercano a los 5 millones de toneladas, que -sí o sí- deberá buscar destino preferente entre sus socios del Mediterráneo.
Esta es la opinión de los internautas, no de EUMEDIA.
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