La Eurocámara da un paso adelante para la entrada en vigor del CETA, el Acuerdo comercial UE-Canadá

La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo aprobó este martes 24 de enero por 25 votos a favor, 15 en contra y una abstención el Acuerdo Económico y Comercial Global, el “Comprehensive Economic and Trade Agreement” (CETA, en sus siglas en inglés) entre Canadá y la Unión Europea, que fue firmado ya por ambas partes el pasado 30 de octubre.

“Al aprobar el CETA, damos un importante paso adelante, ante el creciente proteccionismo y el populismo”, señaló el ponente del Acuerdo, Artis Pabriks (EEPP, LV). El Parlamento está dispuesto a actuar, añadió, en nombre de los ciudadanos europeos y en defensa de una Europa fuerte y global y de mercados abiertos. Con Canadá permitirá que el comercio continúe trayendo riqueza a ambas orillas de nuestra amistad transatlántica. El deber de nuestros gobiernos es asegurar que todos y cada uno de nosotros se beneficie de esta riqueza”, afirmó.

Comercio de bienes y servicios

El CETA eliminará los aranceles sobre la mayoría de los bienes y servicios comercializados. También prevé el reconocimiento mutuo de la certificación para una amplia gama de productos. Esto significa que si una empresa de la UE quiere exportar juguetes, por ejemplo, sólo tendrá que probar su producto una vez, en Europa, para obtener un certificado válido para Canadá, ahorrando tiempo y dinero.

Canadá debe abrir sus mercados de contratación pública a nivel federal y municipal, para asegurar un acceso simétrico. Los proveedores de servicios de la UE, desde los servicios marítimos a través de las telecomunicaciones y la ingeniería hasta los servicios ambientales y la contabilidad, se beneficiarán del acceso al mercado canadiense.

Salvaguardias para productos agrícolas y normas medioambientales y sociales

En las negociaciones, la UE garantizó la protección de más de 140 indicaciones geográficas europeas de alimentos y bebidas vendidas en el mercado canadiense. Y, además, se incluyeron disposiciones de desarrollo sostenible para mantener las normas ambientales y sociales y garantizar que tanto el comercio como la inversión mejoren.

Para disipar las preocupaciones de los ciudadanos de que el acuerdo otorga demasiado poder a las empresas multinacionales y de que los gobiernos no podrán legislar para proteger la salud, la seguridad o el medio ambiente, la UE y Canadá reconocen tanto el preámbulo del acuerdo como una declaración conjunta adjunta Que estas disposiciones preservan el derecho interno a regular.

Excepciones

El acuerdo CETA no eliminará las barreras arancelarias para los servicios públicos, los servicios audiovisuales y de transporte y algunos productos agrícolas, como los productos lácteos, las aves de corral y los huevos.

Las negociaciones se iniciaron en la cumbre UE-Canadá, en Praga el 6 de mayo de 2009 y concluyeron en Ottawa el 26 de septiembre de 2014. La UE y Canadá firmaron el acuerdo el 30 de octubre de 2016.

Canadá ocupa el duodécimo lugar entre los socios comerciales de la UE y la UE El segundo socio comercial más importante de Canadá. Canadá es también el cuarto mayor inversor en la UE.

En 2015 la UE importó mercancías de Canadá por valor de 28.300 millones de euros y exportó mercancías por valor de 35.200 millones de euros, cifra que se espera que aumente más del 20% cuando el acuerdo se aplique plenamente.

Aplicación provisional

De acuerdo con el artículo 30.7 del mismo, su entrada en vigor no tendrá lugar hasta que el Parlamento Europeo y los Estados miembros lo hayan ratificado, en este caso, por tanto, aún puede alargarse el plazo al necesitar la aprobación por cada país. Pero, a la vez, se prevé una aplicación provisional del mismo a partir de abril de este mismo año, una vez haya sido  votado favorablemente por el Pleno de la Eurocámara, lo que se prevé para mediados de febrero, y Canadá lo haya aprobado también.

Esta aplicación provisional del CETA queda limitada a las disposiciones de competencia exclusiva de la Unión Europea, entre las que se encuentra el acceso de las mercancías y la política arancelaria común. De hecho, supondrá la eliminación del 92,2% y del 90,9% de sus tarifas agrícolas, respectivamente, para alcanzar, tras un periodo de transición de siete años, al 93,8% y al 91,7%, respectivamente.

Según cita la patronal exportadora de frutas y hortalizas, FEPEX, la eliminación de aranceles se realizará de acuerdo al enfoque de “lista negativa”, es decir, se eliminará automáticamente el arancel aplicable a la importación de un producto, a menos que éste sea considerado sensible.

En concreto, para las frutas y hortalizas, Canadá suprimirá sus derechos arancelarios a la entrada en vigor del CETA, lo que, según Fepex, impulsará las exportaciones españolas hacia ese mercado cuando entre en aplicación el desarme arancelario previsto.

La exportación comunitaria de frutas y hortalizas frescas, muy diversificada (tomates, cebollas,  ajos, pepinos, champiñones, berenjenas,  judías,  cítricos, manzanas, peras, kiwis, caquis, ciruelas, etc.) al mercado canadiense en 2015 fue de 78.673 toneladas (28.173 t de hortalizas y 66.758 t a frutas) por un valor de 95 millones de euros, según la Oficina de Estadística de la UE, Eurostat. La exportación hortofrutícola de Canadá a la UE se elevó a 1.179 toneladas.

En 2016, según los datos de enero a agosto del pasado año, la exportación hortofrutícola comunitaria ascendió a 39.914 t, un 2% más que en el mismo periodo de 2015, siendo el kiwi, los cítricos y la manzana las principales frutas exportadas, mientras que desde Canadá a la UE llegaron 945 t, un 4% menos.

Tipos de acuerdos

La UE tiene diferentes tipos de acuerdos comerciales, desde la eliminación o reducción de aranceles, al establecimiento de una unión aduanera mediante la eliminación de los derechos de aduana y el establecimiento de un arancel aduanero común para las importaciones extranjeras.

También puede tratarse de acuerdos de inversión y de cómo hacer frente a los conflictos que implica. Por ejemplo, cuando una empresa siente que una decisión de un Gobierno está afectando a su inversión en ese país. Las barreras no arancelarias también son vitales, como los estándares de los productos. La Unión Europea, por ejemplo, ha prohibido ciertas hormonas en la cría de ganado por motivos de salud.

Otros acuerdos pendientes

Existen otros tratados comerciales sobre los que la UE ya ha concluido las negociaciones, pero todavía no han entrado en vigor, como son los que mantiene con los países del África Oriental, Ecuador, Singapur, Vietnam, y África Occidental.

Negociaciones en curso

La UE y Estados Unidos negocian un Acuerdo de Libre Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) que ha resultado ser muy controvertido, debido a las preocupaciones sobre los estándares de los productos y la resolución de las controversias sobre las inversiones. Desde julio de 2013, ha habido quince rondas de negociaciones.

En Asia, la Unión Europea negocia también con Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas, Japón, Birmania e India, mientras que en Latinoamérica lo hace con Mercosur y México.

En el Mediterráneo Sur y Oriente Medio existen distintos acuerdos, que incluyen pactos de asociación con ocho países para impulsar especialmente el comercio de bienes. También hay contactos dirigidos a ampliar estos acuerdos en áreas como la agricultura y las normas industriales con países individuales.

La UE también mantiene negociaciones para un acuerdo global de inversión con China desde noviembre de 2013.

Entre los 23 países de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que negocian el Tratado Global para Liberalizar los Servicios (TiSA, por sus siglas en inglés) se encuentra la UE. Juntos, los países participantes representan el 70% del comercio mundial de servicios.

El papel del Parlamento

Desde que entró en vigor el Tratado de Lisboa, en 2009, los acuerdos comerciales de la UE necesitan la aprobación del Parlamento Europeo antes de que puedan aplicarse. Los eurodiputados deben recibir información periódicamente sobre los avances en las negociaciones.

El Parlamento ya ha mostrado que no dudará en vetar un acuerdo comercial si hay preocupaciones serias sobre su impacto. Por ejemplo, ya rechazó el  Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA, por sus siglas en inglés) en julio de 2012.

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