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Jornada de la Interprofesional del Vino: Hay que asegurar el relevo generacional en el consumo

La Organización Interprofesional del Vino de España se ha marcado como objetivo clave fomentar la demanda de este producto entre los consumidores jóvenes “de baja frecuencia”, aunque el sector se enfrenta a debilidades, como el “big-bang” o boom cervecero que se ha experimentado en todo el país, según se puso de manifiesto hoy en la  jornada “Retos y Oportunidades” celebrada en el auditorio del CaixaForum Madrid con la presencia de más de 300 personas, un evento de “puesta de largo” de la organización en el que se han analizado los retos y oportunidades del sector vitivinícola.

El secretario general de Agricultura y Alimentación, Carlos Cabanas, inauguró la Jornada y ha destacado la apuesta del Ministerio por apoyar la calidad, la información y transparencia del mercado en este sector, y la necesidad de mejorar el deprimido consumo nacional de vino. Cabanas ha animado a la Interprofesional a trabajar junto con las 131 denominaciones de origen o indicaciones geográficas para conseguir este objetivo y reactivar la demanda.

El sector del vino tiene “excelentes condiciones” y “una magnífica base” pese a las preocupaciones que surjan, ha afirmado Cabanas, tras abogar por iniciativas que acerquen el consumo moderado -ligado a la Dieta Mediterránea- a los más jóvenes.

Por su parte, el sociólogo Nicolas Horowitz (BMC Strategic Innovation) ha presentado en su ponencia el avance de conclusiones del estudio sobre la recuperación del consumo del vino de España, que servirá para sustentar las futuras acciones de la Interprofesional.

Horowitz ha recordado que España es líder mundial en superficie y tercer exportador mundial, pero el mercado interno no logra remontar, por lo que deben diseñarse acciones para crecer. En este sentido, ha indicado que entre los grandes productores mundiales de vino España es el que peor relación tiene en consumo per cápita, respecto a países como Francia, EE.UU, o Italia.

A su juicio, el demandante en España es “demasiado adulto” -los mayores de 50 años representan el 53 % del consumo- y el relevo generacional “no está asegurado” porque los jóvenes no han aprendido a tomarlo en sus casas como en el pasado; se ha pasado de un vino como “alimento” en la tradición a otro que se ve ahora como “ornamento”, ligado a un bajo consumo.

En los últimos 30 años, las comidas en casa continúan en retroceso y los españoles buscan más el bienestar y la salud, a lo que se suma el “boom” de la cerveza, que concita la mayor demanda.

Según Horowitz, las futuras acciones promocionales se deben enfocar a atraer a hombres y mujeres entre 28 y 40 años, que tienen capacidad de adquirirlo, son “menos fanáticos” de la cerveza y “marcan tendencia”; y ve más complicado subir la demanda en quienes no consumen vino porque rechazan su sabor, creen que es caro, está alejado de sus preferencias o no toman bebidas con alcohol.

En su opinión, hay que centrarse en aumentar la frecuencia de consumo entre personas que ya lo toman en pequeñas cantidades, aprovechando el canal horeca y alimentario; y las comidas y “el picoteo” como palanca diferencial frente a refrescos o cervezas.

Se deben derribar “barreras” psicológicas porque “hay muchos prejuicios”, como que “es para gente mayor”, “hace falta tener conocimiento para disfrutarlo”, es “caro” o “para ocasiones especiales”, ha destacado el experto, quien propone contrarrestar las barreras físicas para hacerlo más visible en la hostelería o el ocio que ha capitalizado mejor la cerveza (“ir de cañas”).

El presidente de la Interprofesional del Vino de España, Ángel Villafranca, ha señalado que esta organización debe ser un foro de diálogo y consenso que permita abordar retos y problemas. “Tenemos que sacar músculo” para ganar valor añadido que pueda repartirse entre todos los eslabones de la cadena, ha remarcado Villafranca, quien ha considerado que “el enemigo” no está dentro de España, sino que los contrincantes son otros países que han sabido situar a sus vinos con éxito en mercados internacionales.

España tiene que “dejar de ser el mercado de oportunidades o de rebajas” y liderar las facturaciones en el exterior; para eso, se debe comenzar por mejorar el consumo interior, uniendo cultura, gastronomía y cocina como factores a su favor, ha detallado.

En ámbito interno, Villafranca ha tendido la mano a los consejos reguladores para abordar “una estrategia común” en promoción y comunicación para fomentar la demanda en España y, entre los retos del sector, ha citado la autorregulación de cara a la futura ley de prevención de consumo de alcohol entre los menores; la necesidad de mejorar los datos para poder tomar decisiones empresariales; fomentar la innovación y responder a la competencia desleal de la “chaptalización”, las trabas en el comercio exterior o las restricciones sobre el etiquetado.

 

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