INLAC recalca que no ha decidido aún sobre un recorte planificado de la producción de leche de vaca

La Interprofesional Láctea (InLac) ha salido al paso para recalcar que no ha adoptado ninguna decisión sobre una hipotética propuesta para reducir la producción de leche de vaca en España en unas 170.000 t para los próximos cinco meses (de mayo a septiembre), ni sobre las medidas a ejecutar en España y que continúa trabajando en las posibilidades de aplicar del artículo 222 del Reglamento comunitario de la OCM Única.

Esta organización continúa celebrando reuniones “constantes entre todos sus miembros y con representantes del Magrama para seguir avanzando en la búsqueda de la solución más adecuada para todos los integrantes de la cadena”.

Asimismo, hace hincapié a que, tratándose de una situación de alcance internacional, que atañe a un número de países, es voluntad de InLac mostrarse “extremadamente cauta y buscar consenso no solo dentro de España, sino también en el seno de la Unión Europea.

Por todo ello, InLac se proclama “completamente ajena a las declaraciones que otras partes están realizando al respecto y solo cuando dentro de la interprofesional se llegue a una propuesta única y consensuada entre todas las partes que la conforman, se comunicará pública y oficialmente”.

La cifra ahora objeto de discordia (170.000 t) representa el 2,5% de la producción anual de España en 2015 (algo más de 6,79 Mt) y equivale, precisamente, al 6% de la producción de leche estimada para los cinco próximos meses de vigencia del acuerdo propuesto por la Comisión de Agricultura para una planificación temporal (recorte) y voluntaria de la producción de leche de vaca en la UE, sin que los órganos de Competencia intervengan.

El Ministerio de Agricultura considera que esa cantidad es incluso pequeña y lo que sí es cierto es que todos (los representantes en InLac y los responsables del Magrama) dudan también de que ese hipotético recorte –o cualquier otro o con otra cantidad- sea eficaz si la mayor parte de los países de la UE no lo aplican, sobre todo los más próximos a España, que son los que suministran coyunturalmente de leche líquida o derivados lácteos a nuestro país, como Francia y Portugal.

Otros países de la UE, precisamente los que más están contribuyendo a elevar los excedentes comunitarios en este periodo post-cuotas y más se benefician del incremento de los cupos de compra por la intervención pública de leche desnatada en polvo y mantequilla, como Alemania, Holanda, Reino Unido e Irlanda, ya se han posicionado en contra de aplicar ningún tipo de recortes a su oferta productiva.

Tampoco parece posible que se pueda involucrar a toda la cadena de valor láctea, como se pretende, en este tipo de medida de planificación temporal de la producción de leche de vaca. Es decir, que habrá industrias o cadenas de distribución, que sigan trayendo lo que tenían previsto y si hiciera falta incluso más leche u otros productos lácteos, como quesos de vaca alemanas o mozzarella a bajos precios para su transformación industrial o su venta directa con marca propia de fabricante o como marca de distribuidor (MDD).

Control y cuotas “virtuales”

En cualquier caso, el sector lácteo ya está asistiendo desde el fin del sistema de cuotas lácteas en abril pasado, si no a una planificación, sí a un control de la producción de leche de vaca por parte de ciertas industrias y de primeros compradores, pero con cargo a la cuenta de los ganaderos.

Ese control se ejerce mediante la fijación de cuotas “virtuales” en los que una parte (variable, en función de cómo se mueva el mercado) de la leche se contrata a un precio (bajo) de mercado, que puede oscilar entre 0,26 y 0,30 €/litro de base, más primas o penalización por volumen o calidades. Esta leche sería de cuota A.

Otra parte (variable) de la leche, que podría definirse como “excedentaria” y que es la que sobrepasa el volumen entregado en un mes concreto de la última campaña 2014/15 (cuando aún existían las cuotas), se recogería, pero a un precio como si fuera a entregarse para su transformación en polvo, es decir, a entre 0,15-0,21 €/l, aunque luego termine destinándose al circuito de leche líquida envasada en brick y como MDD. Esa sería la leche de cuota B.

Por último, existe otra leche, de volumen más pequeño y menos determinado, procedente de ganaderos a los que su industria o primer comprador ha dejado de recoger, bien porque ha encontrado –o le han llegado ofertas- para surtirse de leche B muy barata (a precio de intervención de leche desnatada en polvo) o bien porque no le resulta rentable recogerla ni siquiera a ese precio, o porque tampoco tiene demanda suficiente para darle salida en el corto-medio plazo. Esta sería la leche C, sin contrato, que no se recoge y que acaba o tirándose o colocándose sin precio alguno.

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