El índice de precios de los alimentos básicos de la FAO volvió a subir en junio por lácteos y cereales

El índice de precios de los alimentos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)  se situó en junio de 2017 en un promedio de 175,2 puntos, es decir, 2,5 puntos (un 1,4 %) más que en mayo y 11 puntos (un 7 %) por encima de su nivel un año antes.

Con el incremento de junio, el valor del índice aumentó por segundo mes consecutivo. La subida se debió a aumentos relativamente importantes de los precios de los productos lácteos y los cereales. Se reforzaron también las cotizaciones de la carne, mientras que las del azúcar y los aceites vegetales se redujeron.

El índice de precios de los cereales de la FAO registró en junio un promedio de 154,3 puntos, esto es, 6,2 puntos (un 4,2 %) por encima del valor de mayo, con lo que alcanzó su valor más alto en un año.

Las cotizaciones de trigo fueron las que más aumentaron, en gran parte a causa de la subida en los valores del trigo rico en proteínas, debido al deterioro de las condiciones de cultivo en los Estados Unidos, al tiempo que la fuerte demanda de importaciones ejerció presiones al alza sobre los precios internacionales del arroz.

En cambio, las cosechas récord en América del Sur ejercieron presiones a la baja sobre los precios del maíz.

El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se situó en junio en un promedio de 162,1 puntos, es decir, 6,5 puntos (un 3,9 %) menos que en mayo, cuando los precios experimentaron un breve repunte.

La caída del índice es debida sobre todo al descenso de los valores de los aceites de palma y de soja. Las cotizaciones internacionales del aceite de palma bajaron un 7 % (situándose en el nivel más bajo en los últimos 10 meses), principalmente debido a las buenas perspectivas de producción en el sudeste asiático.

Los valores del aceite de soja disminuyeron, puesto que las excelentes cosechas en América del Sur reforzaron las disponibilidades mundiales, mientras que los pronósticos apuntan a una producción mundial cercana al récord en 2017/18. Los valores de los aceites de colza y de girasol también se redujeron, lo que contribuyó a la caída general del índice.

El índice de precios de los productos lácteos de la FAO registró un promedio de 209 puntos en junio, esto es, 15,9 puntos (un 8,3 %) más que en mayo. Este aumento hizo que el índice se acercara a los niveles máximos registrados durante los últimos tres años, aunque sigue estando un 24 % por debajo del récord alcanzado en febrero de 2014.

Se incrementaron los precios de todos los productos lácteos que constituyen el índice, pero el que más aumentó fue el precio de la mantequilla, con una subida de 51,2 puntos (un 14,1 %) desde mayo hasta alcanzar el nivel máximo histórico.

Las limitadas disponibilidades exportables de productos lácteos en todos los principales países productores provocaron aumentos significativos de los precios de la mantequilla, el queso y la leche desnatada en polvo, lo que contribuyó también a que subieran los precios de la leche entera en polvo.

El índice de precios de la carne de la FAO se situó en un promedio de 175,2 puntos en junio, es decir, 3,2 puntos (un 1,8 %) más que en mayo, marcando el sexto mes consecutivo de aumentos moderados de los precios.

Los limitados suministros para la exportación en Oceanía, acompañados de un fuerte interés de los compradores, sustentaron los precios de la carne de vacuno y de ovino en junio, mientras que la sólida demanda de importaciones apoyó en cierta medida los precios de la carne de cerdo.

En cambio, las cotizaciones de la carne de aves de corral siguieron viéndose afectadas por las inquietudes relativas a la propagación de la gripe aviar en Europa, Asia y África.

La FAO recuerda que, a diferencia de otros grupos de productos básicos, la mayoría de los precios utilizados en el cálculo del índice de precios de la carne de la FAO no se encuentra disponible en el momento del cómputo y publicación del índice de precios de los alimentos de la Organización; por tanto, el valor del índice de precios de la carne de los meses más recientes se deriva de una combinación de precios previstos y observados.

En ocasiones, esto puede hacer precisas revisiones significativas del valor final del índice de precios de la carne de la FAO que, a su vez, podrían influir en el valor del índice de precios de los alimentos de la Organización.

El índice de precios del azúcar de la FAO registró en junio un promedio de 197,3 puntos, esto es, casi 31 puntos (un 13,4 %) menos que en mayo, marcando el nivel más bajo en 16 meses.

Los precios internacionales del azúcar han descendido constantemente desde febrero; esta disminución continua refleja las amplias disponibilidades exportables, en particular los cuantiosos suministros brasileños.

La débil demanda de importaciones ha ejercido una presión ulterior a la baja en las cotizaciones, especialmente debido a que las compras del principal importador mundial, China, se han ralentizado tras la imposición de elevados aranceles de importación.

 

Los suministros de cereales seguirán siendo abundantes en 2017/18

Es probable que los suministros mundiales de cereales sigan siendo abundantes en la campaña 2017/18. Se prevé que los mercados de los principales cereales secundarios estén especialmente bien abastecidos tras cosechas récord de maíz en América del Sur.

Si bien las disponibilidades de trigo se consideran también abundantes, los suministros de trigo rico en proteínas podrían reducirse a la luz del deterioro del pronóstico sobre las cosechas en los Estados Unidos.

En cuanto al arroz, las perspectivas actuales indican un aumento modesto de la producción, que dará paso a una situación mundial de suministro cómoda en 2017, aunque mucho dependerá aún de las condiciones de cultivo en los próximos meses.

 La producción de cereales se mantendrá en niveles altos en 2017, pero por debajo del récord de 2016

La previsión de la FAO sobre la producción mundial de cereales en 2017 se recortó en 1,2 millones de toneladas y se sitúa ahora en 2 593 millones de toneladas, esto es, un 0,6 % por debajo del nivel de 2016. El descenso intermensual refleja los recortes en la producción mundial de cebada y trigo, principalmente en la Unión Europea (UE).

Se prevé que la producción mundial de trigo en 2017 alcanzará los 739,9 millones de toneladas, es decir, casi 3,3 millones de toneladas (un 0,4 %) por debajo de las previsiones de junio. Esta revisión a la baja se debe casi enteramente a la contracción de las cosechas en la UE y Ucrania, donde está previsto que las condiciones secas harán que se reduzca la producción.

Se espera que la producción mundial de cereales secundarios ascenderá a 1 350 millones de toneladas, 1,9 millones de toneladas más de lo previsto en junio. Este ajuste al alza refleja principalmente la mejora de las previsiones sobre la producción mundial de maíz, debido a que unas plantaciones mayores de las previstas anteriormente reforzaron el pronóstico acerca de la producción en los Estados Unidos, lo cual se suma a los aumentos previstos en el África austral como resultado de mejores condiciones meteorológicas.

Estas revisiones positivas compensaron con creces un recorte en los pronósticos sobre la cebada y el maíz relativos a la UE, donde el reciente clima seco atenuó las previsiones de producción.

La producción mundial de arroz en 2017 se estima ahora en 502,9 millones de toneladas, es decir, un 0,6 % por encima del nivel máximo histórico de 2016 y ligeramente superior a las previsiones de junio. Esta pequeña revisión al alza refleja las previsiones de plantaciones algo mayores en Asia, junto a mejores resultados de producción en América del Sur. Estos cambios fueron contrarrestados en parte por las reducciones hechas respecto de los Estados Unidos, debido a perspectivas de precios moderados y a los daños causados por las inundaciones, y de Vietnam, debido a las inclemencias del tiempo.

 La utilización de cereales aumentará moderadamente en 2017/18, pero no lo suficiente para afectar a las reservas mundiales

La utilización mundial de cereales lleva camino de una expansión interanual del 0,5 % en 2017/18 hasta alcanzar los 2 584 millones de toneladas.

Si bien se prevé que un descenso en el empleo como pienso reduzca el uso total de trigo en 2017/18, la utilización total de maíz aumentará en un 2,1 % y el consumo de arroz, en un 1,2 %.

Dado el modesto aumento previsto en la utilización mundial de cereales, se prevé que las existencias mundiales totales de cereales sigan creciendo, hasta alcanzar un nuevo récord de cerca de 704 millones de toneladas, ligeramente por encima del pronóstico del mes pasado.

Es probable que las reservas mundiales de trigo sean las que más aumenten, hasta llegar a un nivel máximo histórico de 256 millones de toneladas, esto es, un 3,5 % por encima de los ya de por sí elevados niveles de apertura. Esto daría como resultado que la relación entre existencias y utilización de trigo en 2017/18 se mantuviera estable en torno al 34 %.

 El trigo impulsará una contracción del comercio mundial de cereales en 2017/18

La FAO ha aumentado su pronóstico acerca del comercio mundial de cereales en 2017/18 en 4 millones de toneladas desde el mes pasado, con lo que se sitúa en 395 millones de toneladas. El nivel revisado sigue apuntando a una contracción del comercio de 2,3 millones de toneladas (un 0,6 %) en relación con el volumen estimado en 2016/17.

Se prevé que el comercio mundial de trigo caiga un 1,4 %, ubicándose en cerca de 172 millones de toneladas en 2017/18, sobre todo debido a las expectativas de una reducción de las importaciones de Marruecos y la India. El último pronóstico contempla un ligero incremento en comparación con el mes anterior.

Actualmente se prevé que el comercio mundial de cereales secundarios en 2017/18 se mantendrá cerca del nivel estimado en 2016/17, en torno a 178,8 millones de toneladas, y se supone que los ligeros aumentos de las exportaciones de maíz y cebada compensarán un probable descenso en el caso del sorgo. Las últimas previsiones superan en 3 millones de toneladas las notificadas el mes pasado, lo que refleja principalmente el aumento de los pronósticos acerca de las importaciones del Canadá, Egipto y la UE.

El comercio mundial de arroz en el año civil 2018 se ha fijado ahora en 44,4 millones de toneladas, cerca del pronóstico revisado de 44,2 millones de toneladas correspondiente a 2017. En el lado de la demanda, las perspectivas de crecimiento en 2018 se ven mitigadas en parte por las expectativas de mejores disponibilidades locales en Asia, lo que podría permitir a Bangladesh, Indonesia y Sri Lanka reducir las importaciones.

Foto: www.fao.org.  Regando maíz en Honduras

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