Foro Agrario analiza la repercusión del TTIP en el sector agroalimentario

Tras 13 rondas de negociaciones que se iniciaron hace 4 años, no parece que se esté muy cerca de “rematar” en 2016 el Acuerdo de Partenariado para el Comercio y las Inversiones Transatlánticas (TTIP, por sus siglas en inglés) que liberalizará el comercio de la UE con el gigante norteamericano, según se expuso en una jornada informativa que, organizada por la Fundación Foro Agrario, tuvo lugar el pasado 24 de mayo en Madrid.

El análisis de actual situación de las negociaciones en lo que afecta al sector agroalimentario contó con la participación de la agregada de Asuntos Agrarios de la Embajada de Estados Unidos, Rachel Bickford; los subdirectores generales del Magrama y del Mineco, Ignacio Atance y Agustín Velilla, respectivamente, así como del consejero de Agricultura de la Embajada de Francia, Jerome Frouté, quien fue contundente en su intervención subrayando los casi inexistentes progresos para los intereses europeos en estas negociaciones, que el próximo mes de julio enfilarán su 14 ronda.

Los cuatro intervinientes coincidieron en la oportunidad que supone el TTIP en particular para el comercio de la UE y de EE.UU., pero también para el comercio mundial, pues lo que en él se acuerde servirá para crear estándares que sirvan para otras negociaciones comerciales, y su éxito evidentemente llegará si se consigue una convergencia regulatoria entre ambos bloques.

La representante estadounidense apuntó las discrepancias que existen actualmente en cuanto al sector agroalimentario (“el estudiante problemático”, según Rachel Bickford): el tema biotecnológico (transgénicos), el sector ganadero, la protección de las indicaciones geográficas y el sector del vino (cuyo acuerdo firmado entre ambas partes en 2006 estaría con el TTIP en el aire).

Ignacio Atance reiteró la gran oportunidad de crecimiento que supone el TTIP para el sector agroalimentario español, el cual copa ya más del 17% del total de las exportaciones nacionales, con un saldo positivo en torno a los 10.000 M€ en 2015 y, en concreto, un 3,7% de estas dirigida a EE.UU. en el pasado año, país del que importamos productos agroalimentarios por valor de 2.739 M€ frente a los 2.380 M€ en valor que nos exporta.

España, según destacó el subdirector general del Magrama, exporta fundamentalmente a EE.UU. aceite de oliva, vino, legumbres y hortalizas en conserva, quesos, jugos y extractos vegetales, e importa frutos secos, materias primas para la alimentación animal (sojas), bebidas espirituosas y pastas químicas de madera.

Asimismo, España ocupa actualmente el decimoquinto lugar en el ranking de proveedores agroalimentarios de Estados Unidos, “con unas cuotas bajas de exportación y con capacidad de crecimiento”, subrayó Ignacio Atance. “Y lo que estamos exportando no lo hacemos por ser los más competitivos en precio, sino porque Estados Unidos valora la calidad de nuestros productos”, remató.

Por su parte, Agustín Velilla puso el énfasis en que el reto del sector agroalimentario de la UE es su normativa, que en muchos casos le supone desventajas competitivas en los mercados internacionales, y apuntó la nueva estrategia de la Comisión Europea ante estas negociacion basada en una mayor transparencia por parte de la UE, el impulso de los valores europeos (en medioambiente, seguridad alimentaria, protección del consumidor…) y su efectividad, es decir la apertura real de los mercados a las empresas comunitarias con la eliminación de todas las barreras.

Velilla subrayó también las actuales discrepancias con EE.UU. en el capítulo agroalimentario centradas en la protección de las indicaciones geográficas, el sector vinícola (acuerdo del vino de 2006, los semigenéricos) y en determinados productos en los que está siendo muy difícil llegar a un entendimiento, como es el caso de las aceitunas (cuyo acceso al mercado de EE.UU. es muy complicado por la aplicación la norma americana de calidad), o los quesos.

El subdirector general del Mineco apuntó que en las negociaciones se ha bordado la liberalización arancelaria, en distintos grados, de unas 1.200 líneas de productos y que se aspira a una armonización de las actuales barreras no arancelarias estadounidenses, con el pacto de normas y estándares comunes.

Este encuentro organizado por Foro Agrario concluyó con la intervención de representantes de varios sectores agrarios españoles sobre las oportunidades y amenazas que suponen para los mismos el TTIP.

 

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