A los 40 días de su designación como ministro de Agricultura, Miguel Arias proseguía con el rosario de nombramientos de los cargos más importantes de su departamento. El ministro no tuvo muchas dudas y fue rápido para designar a los responsables del "otro Ministerio", de Medio Ambiente. Por el contrario, en el caso de Agricultura, el ministro se ha tomado las cosas más calma, no se sabe si en su intento de elegir a los mejores o también para evitar errores acaecidos en la etapa anterior.
La llegada del Miguel Arias al Ministerio de Agricultura se puede decir se trata de la mejor de las soluciones adoptadas por el Partido Popular para dirigir este departamento en los actuales momentos.
El Ministerio de Agricultura ha sido tradicionalmente un departamento de segunda utilizado desgraciadamente como comodín para tapar agujeros, cubrir compromisos derivados de cuestiones como la cuota femenina, los ajustes entre comunidades autónomas o las familias en el seno de un mismo partido.
Con la cuotas de pesca para 2012 como el debate más importante en la próxima reunión de los ministros comunitarios de Agricultura y Pesca, la ministra Rosa Aguilar tuvo la ocasión en la última reunión del gabinete de manifestar, como diría ella, su radical oposición y su más rotundo, total y frontal rechazo a la propuesta para la reforma de la Política Agraria Común en defensa del mantenimiento del sector español.
Apenas iniciada la campaña, con el viejo acuerdo en vigor y el nuevo pendiente de aprobación por el Europarlamento, el sector de las frutas y hortalizas ha vuelto a denunciar ante las autoridades españolas y comunitarias los excesos y, sobre todo, las irregularidades con implicaciones fiscales y los efectos negativos sobre el conjunto de los mercados que provocan las exportaciones marroquíes, con el tomate como producto estrella.
El volumen de las ayudas disponibles en el marco de la propuesta para la reforma de la Política Agraria Común y la redistribución de las mismas, con todo lo que ello va a suponer de negociaciones en cada uno de los países miembros, han dejado en medio de una penumbra el contenido referido a las políticas de mercados, importantes para cualquier país o sector, pero muy especialmente para España donde el desarrollo de los mecanismos alternativos o las estructuras de regulación en manos del sector son escasos e insuficientes.
La propuesta para la reforma de la Política Agraria Común, desde su reciente presentación oficial, está constituyendo el principal motivo de preocupación y debate en medios agrarios y en el conjunto de las administraciones, desde el Ministerio de Medio Ambiente, con su titular Rosa Aguilar a la cabeza, a las comunidades autónomas. A las posiciones duras contra su contenido de las organizaciones agrarias asociando la misma con el estrangulamiento, asfixia, desactivación de los productores y su propia desaparición, se sumaron en su totalidad los gobiernos regionales.
Se cumple un año desde que el presidente de Gobierno decidiera afrontar el segundo periodo de la legislatura con un cambio en el equipo donde se incluía el nombramiento de Rosa Aguilar como ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Se trataba de una apuesta personal, suponemos por su larga experiencia en la política desde la izquierda, con una imagen dialogante, comprometida con las políticas de igualdad, andaluza además, amiga del uso de conceptos como la sostenibilidad, defensa de medio ambiente y, en definitiva, una mujer "verde". Con ese bagaje en su cartera, se podía pensar en una persona capaz de dar un impulso a la política agraria de cara a las siguientes elecciones generales, hoy a la vuelta de la esquina.
Se pone en marcha una campaña por los cincuenta años de la Política Agrícola Común
La Comisión Europea ha puesto en marcha la campaña de comunicación CAP@50 para celebrar el quincuagésimo aniversario de la Política Agrícola Común, uno de los pilares de la integración europea, que ha aportado a los ciudadanos europeos medio siglo de seguridad alimentaria y un entorno rural vivo. La campaña de comunicación, que durará un año, incluye un sitio de Internet interactivo, una exposición itinerante, materiales audiovisuales e impresos y varios actos que se celebrarán en Bruselas y en los Estados miembros.