Francisco Mombiela dejó en el pasado mes de septiembre su cargo de director general de Industria y Mercados Agroalimentarios en Madrid para dirigir desde su sede en París al Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos, CIHEAM, organismo al que estima aportará su gran experiencia sobre el sistema agroalimentario español.
AgroNegocios. - Sr. Mombiela, acaba de aterrizar en París para dirigir un reputado organismo internacional fundado en 1962, el CIHEAM. ¿En este sentido cuáles han sido sus primeras sensaciones?
Francisco Mombiela.- El CIHEAM es una organización en la cual es muy sencillo sentirse en casa. Ignoro si ello se debe a que el carácter mediterráneo, extrovertido y acogedor, ha impregnado sus estructuras o a la calidad individual de su personal, pero la realidad es que la integración dentro del equipo de trabajo ha sido extraordinariamente fácil.
AgrN.- Cuando le plantearon ser secretario general del CIHEAM, ¿qué pensó que personalmente podría aportar a este organismo internacional?
F.M.- Mi experiencia de estos últimos 20 años sobre el sistema agroalimentario de un país mediterráneo, España, que, no lo olvidemos, es uno de los más dinámicos de Europa. Y, a través de esta experiencia, como contribuir a la defensa de una cultura alimentaria sana que inspira sentimientos de hospitalidad y convivencia, que privilegia las producciones locales y los sistemas de producción respetuosos con el medioambiente.
En definitiva, una cultura agroalimentaria mediterránea cuyas virtudes han sido ensalzadas probablemente más fuera que dentro de la propia región. Una cultura de la cual desgraciadamente nos estamos apartando con consecuencias nefastas tanto para la salud de nuestros ciudadanos, como para la estabilidad de nuestros sistemas agroalimentarios.
AgrN.- ¿Cuál es a su juicio el estado de salud actual del CIHEAM? ¿Le ha sorprendido?
F.M.- El CIHEAM es una organización intergubernamental que pronto va a cumplir 50 años y que ha sabido mantenerse en primera línea de la cooperación mediterránea en el ámbito agroalimentario al haber sabido adaptarse a los nuevos desafíos.
El CIHEAM está gobernado por 13 países mediterráneos de los cuales 6 pertenecen a la Unión Europea, cuenta con más de 150 agentes permanentes y con más de un centenar de expertos- consultores que participan anualmente en nuestros proyectos. Es una organización con una estructura descentralizada constituida por cuatro Institutos Agronómicos Mediterráneos: Bari (Italia), Chania (Grecia), Montpellier (Francia), y Zaragoza, y una unidad de coordinación en París (el Secretariado General).
El CIHEAM forma cada año a más de 400 estudiantes a nivel de máster y alrededor de 1.500 profesionales siguen formaciones especializadas de corta duración, contribuyendo así a la construcción de una identidad mediterránea plural y rica en su diversidad. Asimismo desarrolla una intensa actividad en el ámbito de la investigación agraria, animando el desarrollo de redes de investigación en la región y participando en programas científicos.
Además, poniendo sus instrumentos de formación y la investigación siempre al servicio de su misión de cooperación, el CIHEAM participa activamente en la animación del debate político. En este sentido, desde hace 10 años el CIHEAM organiza, con la colaboración del país anfitrión, una reunión de ministros de agricultura de los 13 países miembros, juntamente con numerosas instituciones internacionales, europeas y árabes. Nuestra próxima reunión ministerial se celebrará en Estambul (Turquía) en marzo 2010, y abordará la cuestión de la adaptación de la agricultura al cambio climático.
AgrN.- ¿Cuáles son sus retos más inmediatos?
F.M.- El reto más inmediato es, sin duda, la organización de la conferencia ministerial de Estambul. Esta es, evidentemente, nuestra red de cooperación de más alto nivel, la que nos permite estar al tanto de las inquietudes cambiantes de los países, la que con sus recomendaciones hace que el CIHEAM vaya orientando sus actividades para dar respuesta a las nuevas demandas y así poder mantenerse continuamente dentro de la realidad agraria regional. En este sentido, no se puede negar que el tema de la ministerial, “la adaptación de la agricultura al cambio climático”, es de la mayor actualidad.
Dentro de la misma urgencia cronológica se encuentra, asimismo, la publicación del Mediterra 2010 “Atlas de la agricultura, la pesca y la alimentación en el Mediterráneo“ que esperamos tener lista en su versión para la conferencia ministerial. Mediterra en esto últimos años se ha convertido en la tarjeta de presentación del CIHEAM. Es un gran trabajo de cooperación intelectual en el que participan numerosos intelectuales de alto nivel en los temas que desarrolla.
Y si seguimos hablando del corto plazo, estoy trabajando activamente en la definición de la orientación estratégica del Centro durante mi periodo, para lo cual necesito seguir trabajando primero con los miembros del Secretariado (que incluye a los directores de los Institutos) y recabando las sugerencias de los Estados miembros con el fin de recibir el visto bueno del Consejo.
AgrN.- ¿Ha tenido contacto ya con los Institutos Agronómicos Mediterráneos? En este sentido, ¿qué le han trasladado sus cuatro responsables?
F.M.- Mi primera prioridad a partir de mi llegada ha sido familiarizarme con la estructura del Centro y en particular con la de los Institutos. Durante el primer mes he visitado todos para conocer sus equipos y apreciar sus particularidades. Ello me ha permitido en muy breve tiempo hacerme una idea de la acción global del CIHEAM. También he mantenido intercambios constructivos con algunos delegados del Consejo de Administración del CIHEAM y, por supuesto, con su presidente Abdelaziz Mougou, con quien me reuní en Túnez.
Estas consultas me han servido para constatar la necesidad de definir cuanto antes cuáles deberían ser las líneas estratégicas de actuación durante mi mandato.
AgrN.- Con el mandato español, ¿asistiremos a un mayor impulso del Instituto de Zaragoza?
F.M.- El Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ) ya juega un papel central en el dispositivo del CIHEAM. Mantiene redes de cooperación muy dinámicas con las instituciones de formación superior y de investigación de los países miembros, y en particular con las otras dos grandes instituciones internacionales activas en el campo del desarrollo agrario en la región, la FAO y el ICARDA.
Además el IAMZ destaca notablemente por su oferta de cursos de corta duración de formación especializada de alto nivel, actividad para la cual se puede decir que es un polo de excelencia regional.
AgrN.- ¿En qué medida cree que el CIHEAM puede contribuir a relanzar la Unión para el Mediterráneo, antes Proceso de Barcelona, tal y como ha señalado recientemente la ministra Elena Espinosa?
F.M.- Como antes decía, el CIHEAM organiza una reunión bianual en la que participan los ministros responsables de la agricultura de los diferentes países miembros. La última tuvo lugar en 2008, en Zaragoza. Los ministros pidieron entonces al CIHEAM la constitución de un grupo de trabajo de alto nivel para identificar las prioridades de acción concreta y consensuada a nivel regional que permitieran promover una componente agrícola de la unión por el Mediterráneo, que empezaba a formarse en ese momento.
De este modo, el CIHEAM se encargó del Secretariado Técnico de dos reuniones de trabajo que se hicieron en abril de 2007 en París, y a finales de noviembre de 2008 en Túnez, en la que participaron los representantes de los trece países miembros del CIHEAM y los representantes de la Comisión Europea.
En julio de 2008, la Declaración fundadora de la UpM subraya el desafío alimentario. Más adelante, la Declaración de la reunión de los ministros de asuntos exteriores euro-mediterráneos celebrada en Marsella consagra un párrafo específico a la agricultura, identificando cuatro campos de acción: el desarrollo sostenible de los territorios rurales, la promoción de productos de calidad y de las indicaciones geográficas, el refuerzo de las normas sanitarias y fitosanitarias y la coordinación de la investigación y la formación agronómica. Estos son justamente los temas que fueron identificados por el Grupo de Trabajo que coordinaba el CIHEAM.
Desde hace un año, la crisis de Gaza y las discusiones sobre las modalidades de funcionamiento de los órganos de la UpM, el Secretariado de la cual estará en Barcelona, han hecho que la Unión no haya todavía encontrado su ritmo. Sin embargo, puedo avanzar que ha habido intercambios de alto nivel para explorar la posibilidad de una reunión ministerial sobre agricultura en 2010.
Así pues, el CIHEAM sigue de cerca estas discusiones y está en contacto continuo con los principales protagonistas, para contribuir en el ámbito de sus posibilidades a la construcción de un espacio de paz y prosperidad en el Mediterráneo.
AgrN.- Por último, Sr. Mombiela. Su agenda al frente del CIHEAM se alargará hasta 2014, para entonces cree que se habrá incrementado el papel de España en el organismo.
F.M.- España siempre ha tenido un papel destacado en el CIHEAM. Yo creo que no es presuntuoso declarar que el CIHEAM se crea a iniciativa de España, en la figura de D. Ramón Esteruelas, a la sazón representante español ante la OCDE. Esteruelas no sólo fue el primer presidente y el de más larga duración, gracias a cuya iniciativa el CIHEAM le debe en buena medida no solo su constitución jurídica, sino su actual sede en París, y su Instituto de Zaragoza.
Desde entonces España, junto con Italia, Francia y Grecia contribuyen básicamente al 80 % del presupuesto del CIHEAM.
“Debemos contribuir a que los productores mediterráneos tengan un mejor acceso al mercado urbano litoral”
AgroNegocios.- El hambre en un Mundo cada vez más superpoblado parece ser de nuevo el principal reto de los investigadores que trabajan en el sector agroalimentario. ¿Cuál cree que puede ser el papel del CIHEAM en este ámbito?
Francisco Mombiela.- El ámbito de trabajo del CIHEAM abarca el conjunto de la cadena agroalimentaria, desde la producción hasta el consumo. En este sentido, nuestra voluntad de acción podría agruparse en tres grandes ejes temáticos: la seguridad alimentaria, la gestión de los recursos naturales y la organización de la cadena alimentaria.
Entiendo por seguridad alimentaria la capacidad de acceso de las poblaciones a la alimentación tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. En este último aspecto deberíamos tener siempre presente la cuestión del agua y la importancia fundamental de contar con una red de abastecimiento de agua potable para el consumo directo y el desarrollo de la transformación y comercialización alimentaria. No olvidemos que en los países del Sur del Mediterráneo la mortalidad por causas alimenticias puede llegar al 50 %.
Por otra parte, en estos momentos de gran preocupación por el cambio climático (el Mediterráneo es una de las zonas del mundo donde los impactos pueden ser mayores), se plantea el desafío de la gestión responsable de dos recursos naturales y estratégicos: la tierra y el agua. La tierra disponible para la agricultura es un recurso escaso en la región que no cesa de disminuir a causa de la desertificación. De aquí la importancia de su conservación a través de una mejor gestión territorial. El agua, también escasa y repartida de forma desigual, sigue siendo esencial para la agricultura, que es, además, la actividad más demandante. Surge pues la cuestión esencial de la mejora de la eficiencia de los sistemas de regadío.
En tercer lugar, la organización de la cadena alimentaria constituye otro gran eje ya que relaciona tanto la producción de los alimentos, como la gestión de los recursos naturales y la salud alimentaria de la población. Concretamente, debemos optimizar, en los países del sur y del este del Mediterráneo, la logística global, es decir, mejorar la cadena de frío, el transporte de alimentos, la conservación y el almacenaje de productos, así como la comercialización de estos últimos.
Paralelamente, debemos apoyar el desarrollo de las organizaciones agrícolas profesionales, en dos direcciones: por un lado, es necesario avanzar a nivel local e implicar a los actores sobre el terreno para poner en marcha las medidas e instrumentos de desarrollo rural planificados por las autoridades centrales. Por otro lado, debemos contribuir a que los productores agrícolas mediterráneos, la mayoría de los cuales poseen explotaciones de pequeño tamaño, tengan un mejor acceso al mercado urbano litoral (donde la gran distribución moderna se implanta rápidamente). E incluso, es necesario facilitarles la posibilidad de comercializar sus producciones típicas en el extranjero, lo cual pasa por la adaptación de sus productos a las condiciones sanitarias y fitosanitarias establecidas en los mercados de destino, pues es de todo punto de vista inconcebible que Europa debilite su escudo sanitario por mucho que persiga la creación de un espacio de libre comercio euro mediterráneo.
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