En el marco del recientemente clausurado en Zaragoza VI Congreso Nacional de Cooperativas, AgroNegocios ha entrevistado al presidente de la Federación Andaluza de Cooperativas Agrarias y director general del Grupo olivarero Hojiblanca, Antonio Luque.
AgroNegocios.- ¿Cómo ha sentado la reciente sentencia del Tribunal de Supremo que autoriza a operar a la Compañía Española de Comercialización de Aceite de Oliva (Cecasa)?
Antonio Luque.- En cierto modo nos ha dolido que, después de ocho años, los tribunales nos dieran una respuesta apoyando, de alguna manera, la tesis que defendíamos, con los matices que se le quiera dar. Ahora se abre una puerta que puede ser importante no sólo para el futuro del sector de aceite de oliva, sino también para el de otros sectores agroalimentarios. La agricultura y la ganadería tienen que tener un trato diferenciado respecto a otros sectores de actividad y eso puede hacer que Competencia se plantee muchos temas a partir de este momento. Es complicado, pero vamos a tratar de llevar este asunto hasta el final e intentar poner en marcha esos mecanismos para los momentos de crisis grave del sector de aceite de oliva. Cecasa es ahora libre para operar e intervenir en el mercado, almacenando aceite con financiación privada, en situaciones de crisis o grave perturbación del mercado. Es un instrumento complementario, no sustitutorio, de la creación de grupos para concentrar la oferta y comercializar en común o de un mecanismo que permite la OCM, como el almacenamiento privado. Lo veo como algo factible y seguro que contaremos para ello con la colaboración del MARM y el apoyo de las comunidades autónomas.
AgrN.- Cambiando de tercio, ¿hay que seguir esperando a que bajen aún más los precios en origen para que se autorice el almacenamiento privado de aceite de oliva?
A. L.- La normativa comunitaria es bastante clara. La apertura del almacenamiento se tiene que producir siempre que los precios estén por debajo de unos niveles determinados, pero también cuando se produzcan situaciones de alteración grave de mercado, como creo que sucede en la actualidad. Por los niveles de precios en que estamos se podría poner ya en marcha ese mecanismo. Pero es una pena que las administraciones no estén presionando para que se autorice. Si luego no hace falta, pues bien, se utilizará mucho menos. Ya, por el mero hecho de ponerse en marcha y poder utilizarlo cuanto antes, tendríamos los meses que nos quedan de campaña mucho más tranquilos, con unos niveles de precios algo superiores a los actuales, que, en muchos casos, están por debajo de los costes de producción.
AgrN.- La consejera de Agricultura de la Junta de Andalucía, Clara Aguilera, afirmó que si la situación de precios en febrero no mejoraba, a principios de marzo se sumaría a esa petición para abrir el almacenamiento privado.
A. L.- A nosotros lo que nos gustaría es que cambiase la situación y que no fuese necesario adoptar este tipo de medidas, pero, tal y como están, será difícil que las cosas cambien. Y si no lo hacen, cuanto antes habría que solicitar a Bruselas para que autorizase esa medida.
AgrN.- ¿Hasta qué punto las almazaras son responsables también de esas ventas a bajos precios o, sin precio, "a resultas", y si es posible que actúen de esa forma porque se vean presionadas por su difícil situación económica particular, por su necesidad de liquidez o por sus dificultades para poder acceder a financiación?
A. L.- No es sólo eso. Hay que tener en cuenta que en España tenemos unas mil almazaras, podemos tener 5.000 vendedores y solo 20 compradores a nivel general, de los cuales en realidad sólo 5 ó 7 son compradores de volumen. Yo digo siempre que hay cinco compradores que adquieren 900 millones de kilos de aceite y para comercializar esa cantidad necesitamos 300 ó 400 vendedores. La capacidad de negociación que tiene la almazara es mínima, tiene que vender y no puede guardar el aceite para ver qué pasa. Si hubiera una concentración y al igual que tenemos 5 compradores que compran 900 millones de kilos de aceite, tuviésemos cinco vendedores que comercializaran ese volumen o un millón de toneladas, seguro que la situación sería distinta, pero no es así.
AgrN.- ¿Cómo influye en los bajos precios de origen la política de promoción comercial de la gran distribución, con ofertas baratas para atraerse a los consumidores?
A. L.- Nosotros nos vemos presionados por dos fuerzas. Por un lado, por unos costes de producción cada vez más altos en casi todos los "inputs" (fertilizantes, fitosanitarios, energía...) que utilizamos. Y, por otro, por la presión de la gran distribución, por la lucha que existe entre las grandes cadenas para ver quién vende más y más barato. Esa presión se traslada a todo el mercado. La gran distribución presiona sobre la industria y ésta sobre los productores. Desde luego, esas dos grandes fuerzas están comprimiendo al máximo el margen que tiene el agricultor, el eslabón más débil de la cadena.
Como ese eslabón no se una y no tenga mayor capacidad de negociación para abaratar costes y para vender, va a ser imposible mejorar los márgenes. Estos cada vez serán menores y entraremos en una situación muy complicada.
AgrN.- Hasta hace poco el Grupo SOS era una empresa modélica en el sector del aceite de oliva y del arroz, un ejemplo del buen hacer empresarial de su anterior presidente, Jesús Salazar. Ahora parece que todo ese edificio se ha venido abajo si se miran los resultados. ¿Qué opinión le merece al respecto?
A. L.- Creo que SOS es una empresa emblemática en el sector de aceite de oliva. Siempre hemos dicho, aunque algunas veces se nos ha malinterpretado, que a nosotros, como sector, como cooperativa, como empresa, como Hojiblanca, nos interesa que SOS, como empresa, salga adelante y que funcione bien. SOS es líder mundial en aceite de oliva. Cuenta con tres de las cuatro marcas más prestigiadas a nivel mundial en aceite de oliva y lo importante es que esta empresa trabaje por seguir valorizando este producto, por ganar dinero y por solucionar cuanto antes sus problemas financieros, consolidándose como una empresa viable de cara al futuro. Creo que tienen que tener una visión no sólo a corto, sino a medio y largo plazo, y seguro que sus accionistas y su Consejo están trabajando en esa línea.
AgrN.- Desde Hojiblanca, ¿se ha pensado alguna vez presentar alguna oferta para comprar el negocio aceitero del Grupo SOS?
A. L.- Lo hemos dicho en más de una ocasión. Si SOS tiene que vender algún activo vinculado al aceite de oliva, Hojiblanca estará interesada en ver, si es posible, cómo y de qué manera se puede llegar a un acuerdo para quedarse con ese activo. Como sector, hoy por hoy, pensamos que lo mejor es que no venda nada relacionado con el aceite de oliva. Pero si vende, estaremos interesados.
Y si los accionistas de SOS quieren también que entre un socio de referencia, con una participación en el capital, un socio industrial de referencia y demás, Hojiblanca estaría dispuesto a estudiarlo. Pero, por ahora, no hemos tenido ningún contacto.
AgrN.- ¿Por qué desde FAECA se ve negativa la venta del Proyecto Tierra de SOS a Sovena, con ayuda de una empresa interpuesta, relacionada de alguna forma con los dueños de Mercadona?
A. L.- Nosotros creemos en la economía de mercado y somos respetuosos con un empresario que quiera ganar dinero con una inversión en plantaciones de olivar en Portugal o en cualquier otro sitio. Pero a las cooperativas, al menos las que integran FAECA, nos preocupa que la distribución, teniendo establecimientos en los pueblos donde vivimos los olivareros y donde hay mucha gente viviendo del olivar, se plantee ampliar su actividad empresarial invirtiendo para producir allí donde sea más barato, evidentemente con una capacidad financiera muy superior a la que pueda tener cualquier agricultor. Con esa política, a lo mejor logra abaratar los costes de producción y, por tanto, de venta de algunos productos, pero desde luego es posible que perjudique tremendamente a la industria agroalimentaria y a los agricultores españoles.
Esa es la queja de FAECA. Como cooperativa no podemos decir a los cientos de miles de agricultores españoles que si aquí hay problemas para poner cultivos en regadío, para hacer plantaciones intensivas de olivar más competitivas, porque no tienes capacidad financiera para hacer o hay muchas limitaciones, coge y vete a Portugal y pones allí una plantación de olivar. Es que es muy difícil, es que no se puede. Es un tema que hay que poner en lo alto de la mesa. Estoy cansado de oír a los economistas que hay que ser competitivos, pero que hay que serlo con los medios que tienes. Lo que FAECA hace es llamar la atención en este aspecto, pero que cada uno tome luego las decisiones que quiera y afronte lo que pueda venir.
AgrN.- ¿Cómo va el acuerdo firmado con Cargill en materia de comercialización de aceite de oliva?
A. L.- Creemos que hay que seguir creciendo en volumen y en concentrar cada vez más la oferta. Ojalá tuviéramos 300- 400 millones de kilos de aceite para comercializar. Todavía no los tenemos, pero sí que hay que trabajar en esta línea. Este año tendremos 170 millones de kilos de aceite de oliva.
Por un lado, contamos con un proyecto de marca, Hojiblanca, en el segmento de virgen extra, que está funcionando, aunque, como es lógico, tiene sus limitaciones. Pero, a la vez, vemos cómo está creciendo la marca de la distribución (MDD). Hay gente que me dice que si estás en contra de la MDD, por qué estás metido en ella. Hombre, está claro, lo ideal sería que en los lineales estuviéramos nada más que empresas con marca, pero actualmente el 65% del total, dos tercios del aceite de oliva que se comercializa, son MDD.
Con el volumen que tenemos ahora y en el futuro, no puedo pensar en no vender con marca del distribuidor, porque me quedaría con el aceite de por vida. Hay dos opciones: o venderle a alguien a granel para que envase y se quede con el pequeño valor añadido, o hacerlo nosotros con alguien, que sea un profesional del sector, como es Cargill, que conoce muy bien lo que es la industria y que tiene una estructura comercial pensada, más que para el mercado español, para la exportación hacia EE.UU., el resto de Europa...etcétera. Se trata de aprovechar esa estructura comercial para intentar crecer en el segmento de la MDD.
Hace unos tres meses que iniciamos este proyecto conjunto y creo que servirá para crecer en ventas de envasado, fundamentalmente, en exportación y algo en España. Vamos a intentar llegar a acuerdos con aquellas cadenas de distribución que, además, de suministrarles aceite para su marca, tengan posicionada también nuestra marca, la apoyen y den un valor añadido al producto.
AgrN.- Por tanto, deja claro que una cosa, como defender la marca, no quita la otra, que es vender para envasar marca de la distribución.
A. L.- Por supuesto. No podemos decir que nos dedicamos en exclusiva a vender nuestra marca de aceite de oliva virgen extra, porque eso sería imposible, aunque ojalá pudiera ser así.
AgrN.- ¿Tiene pensado seguir incorporando más sociedades cooperativas al grupo de comercialización en común que lidera Hojiblanca?
A. L.- Hasta ahora el grupo va bien y seguimos creciendo. Hemos pasado en unos diez años de producciones medias de unos 30 millones de kilos a unos 150- 160 millones. En otros cinco años deberíamos estar en 300-350 millones de kilos. El 2009 se envasaron unos 33 millones de litros de aceite y me daría por satisfecho si este año, un año muy complicado y difícil, se mantiene ese volumen, sobre todo para el virgen extra. Nuestro objetivo es que entre Hojiblanca y la sociedad con Cargill nos vayamos a unos niveles de 70-80 millones de litros de aceite.
Aparte de eso, nos introduciremos en alguna actividad complementaria más. El pasado año facturamos 340 millones de euros y este año vamos a estar entre 350 y 400 millones. No es ningún disparate ir pensando ya en tener una empresa agroalimentaria andaluza, ligada a nuestros agricultores, que llegue a facturar unos 1.000 millones de euros. Eso debería alcanzarse en unos cinco años o así. Aparte del aceite de oliva, estamos en aceituna de mesa, en suministros para nuestros socios y algo en el sector del vino.
AgrN.- ¿Por qué parece Antonio Luque parece que es bastante crítico con las denominaciones de origen de aceite de oliva?
A. L.- No. Yo no soy crítico con las DDOO, sino que lo que digo es que perdemos mucho tiempo con cosas que pueden ser importantes, pero que son anecdóticas, en comparación con lo importante. Tenemos más de una veintena de DDOO de aceite de oliva en España y si se le pregunta a cualquier persona o profesional del sector cuáles son, no las sabe. Entonces, ¿para qué sirven? Es verdad que pueden impulsar la mejora de la calidad o fomentar otras cosas. Pero si todo el aceite de oliva que se produce en esas denominaciones de origen tuviera una única gestión comercial, sin descartar la política de calidad, se crecería como empresa. Comercialmente sería mucho más rentable que todo el dinero que a lo mejor nos estamos gastando de forma tan dispersa en tantas DDOO. Ese es mi mensaje. En nuestro grupo tenemos aceite de 5 DDOO, pero eso no es suficiente. La DO tiene que servir para destacar una especificidad del aceite, una diferenciación muy grande, algo que potencie de verdad una zona determinada. Pero sigo pensando que solución al gran problema que tiene el aceite de oliva español no está en las DDOO, al menos en este sector. No sé en otros.
AgrN.- ¿Cree que todavía queda mucho por hacer en el ámbito de la trazabilidad, del etiquetado, de la comercialización de un producto tan emblemático, como el aceite de oliva?
A. L.- Sí. En todo eso hay aún mucho trabajo por hacer. En temas de calidad, control de fraude, en conocer dónde va y dónde se comercializa el aceite de orujo de oliva que se produce en España y en el mundo..., etcétera.
Pero incluso en todo eso creo que es fundamental contar con empresas líderes con capacidad suficiente para afrontar estos asuntos. Se avanzaría mucho más si hubiera más equilibrio en este sector. Por ejemplo, que alrededor de una mesa nos sentáramos mitad producción y mitad industria y nos dijéramos que esto se ha terminado ya, que esto lo vamos a hacer así, que vamos a pedir esto. Pero por el bien de todos los que no están cometiendo fraudes, que estoy seguro que son la mayoría, y no porque se vaya a beneficiar a unos más que a otros.
En este sector ha habido siempre una línea de denominaciones de aceite de oliva que ha confundido mucho al consumidor. No se puede llamar a un producto aceite de oliva y luego todos llamarse aceites de oliva. El nombre genérico de todos los aceites no puede ser denominación. A este producto a lo mejor habría que haberle puesto un adjetivo. Por ejemplo, la denominación suave/ intenso para sustituir el 0,4 o del grado o el 0,4 y el 0,8% de grado de acidez creo que es una barbaridad. En el virgen extra, el suave/ intenso puede tener alguna connotación, pero en el aceite de oliva sin más, ninguna. Eso habría que dejarlo claro de una vez por todas y buscar unas definiciones que no llevaran a confusión al consumidor y que beneficiaran a todo el sector.
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