El Gobierno aprueba el segundo ciclo de planificación hidrológica con unas inversiones de más de 17.500 M€

El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha culminado hoy el segundo ciclo de planificación hidrológica en todas las cuencas competencia del Estado con la aprobación, mediante Real Decreto, de los 12 planes hidrológicos que afectan a las demarcaciones hidrográficas del Cantábrico Occidental, Cantábrico Oriental, Miño-Sil, Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Segura, Júcar, Ebro, Ceuta y Melilla.

Los planes hidrológicos, correspondientes al periodo 2016-2021, se han sometido previamente a un amplio proceso de información pública y han sido informados favorablemente y por una amplia mayoría por el Consejo Nacional del Agua, con más de 80% de votos a favor.

Algunas novedades de los nuevos planes son la  actualización del inventario de zonas protegidas; el refuerzo de los programas de seguimiento de las masas de agua; la incorporación de un estudio sobre la recuperación del coste de los servicios del agua más amplio; y la reorganización de los programas de medidas de los planes hidrológicos, que contemplan unas inversiones hasta 2021 de más de 17.500 millones de euros para la ejecución de las actuaciones previstas en los  programas de medidas de cada Plan.

El 65% de esta inversión, aproximadamente, corresponde a medidas destinadas a cumplir los objetivos ambientales y objetivos de protección frente a inundaciones establecidos en la normativa europea, mientras que el 35% restante se englobaría dentro de las medidas previstas para la satisfacción de las demandas y otros usos sectoriales relacionados con el agua.

Según el Magrama, los nuevos planes hidrológicos contribuyen decisivamente a la mejora de la protección del medio ambiente. Así, los ríos españoles estarán en mejores condiciones de conservación, contribuyendo a la protección de los ecosistemas y a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Entre otras medidas, se incrementan los caudales ecológicos, se priorizan las necesidades de nuestros ríos y se mejoran la calidad de las aguas mediante actuaciones de depuración y saneamiento, y se potencia la creación de reservas fluviales.

Con la aprobación de los planes del segundo ciclo de competencia estatal, este Gobierno ha aprobado, en esta legislatura, dos ciclos de planificación hidrológica (el primero –2009-2015– y el segundo –2016-2021–).

Por otro lado, el Consejo de Ministros ha aprobado también hoy otros cuatro planes hidrológicos intracomunitarios (de competencia autonómica), correspondientes a las cuencas de Galicia Costa, Tinto-Odiel-Piedras, Guadalete-Barbate y Cuencas Mediterráneas Andaluzas.

A estos cuatro planes intracomunitarios se suma el Plan Hidrológico de las Islas Baleares, aprobado el pasado mes de julio, con lo que con la aprobación de los planes de competencia autonómica de Cataluña y de Canarias se culminará el segundo ciclo de planificación en las cuencas en las que la competencia recae en las Comunidades Autónomas.

Priorizar inversiones

Por su parte, la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, explicó  que los planes de cuenca permiten priorizar las inversiones necesarias para atender las demandas de los usuarios. En total, los 12 planes de competencia estatal suman más de 10.000 medidas a ejecutar, con una inversión de 15.000 millones de euros, a los que hay que añadir otros 2.500 millones de euros correspondientes a las medidas en los 4 intracomunitarios.

También indicó que con la aprobación de los planes de cuenca de segundo ciclo, España da cumplimiento a la Directiva Marco del Agua, completando el esfuerzo realizado en los cuatro últimos años para recuperar los retrasos encontrados en materia de agua y ser un país cumplidor con la Unión Europea.

Isabel García Tejerina compareció  en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, que aprobó este viernes 8 de enero los 16 planes hidrológicos de cuenca de segundo ciclo (2016-2021): todos los de competencia estatal (12) más los planes de competencia autonómica de Galicia Costa, Tinto-Odiel-Piedras, Guadalete-Barbate y Cuencas Mediterráneas Andaluzas.

Según subrayó, los planes de cuenca son el instrumento más importante de gestión del agua, ya que permite conocer las necesidades en materia de agua y los recursos disponibles. En este sentido, la ministra dijo que sin planificación hidrológica no es posible hacer política del agua, especialmente en un país como España, en el que el agua es un recurso natural que requiere la máxima atención.

Mayor protección medioambiental

Por otra parte, García Tejerina recalcó que gracias a los planes hidrológicos, “nuestros ríos estarán en mejores condiciones de conservación”, algo fundamental para la protección de los ecosistemas y para la calidad de vida de los ciudadanos.

Para ello, se aumentan y mejoran los caudales ecológicos de los ríos, es decir, los flujos de agua que deben permanecer en los ríos para impedir su deterioro. Asimismo, estos planes permiten priorizar las medidas de conservación necesarias de los ríos, con inversiones en restauración medioambiental en los tramos fluviales.

Además, la ministra aseguró que los planes suponen un impulso decisivo a la mejora de la calidad de las aguas, al establecer la planificación de inversiones para los próximos seis años en materia de saneamiento y depuración. Y, al mismo tiempo, los planes contemplan la creación de reservas fluviales.

Soluciones específicas

García Tejerina puntualizó que los planes de cuenca también incluyen soluciones específicas para los problemas concretos de cada cuenca.

Así, la ministra citó, como ejemplo, cómo el Plan Hidrológico del Guadiana permitirá culminar la regularización de pozos en Castilla-La Mancha, mientras que el Plan Hidrológico del Duero posibilitará nuevas autorizaciones de pozos en Castilla y León.

Además, el Plan del Júcar favorecerá la transferencia de 50hm3/año para el Júcar-Vinalopó, mientras que el Plan Hidrológico del Segura reducirá el déficit de la cuenca en 80 hm3 hasta 2021, gracias a la integración de la desalación en la cuenca y al impulso de nuevas infraestructuras.

Por último, García Tejerina apuntó que la aprobación de estos planes hidrológicos supone la culminación de un complejo proceso de elaboración, en el que han participado todas las administraciones públicas, representantes sociales y usuarios del agua.

En este contexto, la ministra aseguró que se ha alcanzado un amplio consenso, que se manifestó en el Consejo Nacional del Agua, que es el principal órgano consultivo del Estado en la materia y en el que están representadas las Comunidades Autónomas, entidades locales, organizaciones profesionales, económicas y sociales, organizaciones ecologistas y usuarios del agua.

Garcia Tejerina recordó también que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y el Gobierno de Aragón suscribieron en 2014 un protocolo para la descontaminación integral del río Gállego, afectado por el lindano, con una aportación del Ministerio de 12 millones de euros.

WWF España, en contra

Por su parte, la organización WWF España considera que los planes aprobados no contribuyen a la conservación, a la protección, ni a la mejora del medio ambiente. Y, lo que es más preocupante, no promociona el uso racional y sostenible de los recursos hídricos, lo que tiene graves consecuencias para la sociedad y la economía.

Así lo puso WWF de manifiesto en las alegaciones presentadas a estos planes de cuenca y en las votaciones a los mismos del Consejo Nacional del Agua. No en vano, según esta organización, la Comisión Europea considera que los planes hidrológicos de cuenca de España del primer ciclo no integraban adecuadamente los principios de la Directiva Marco del Agua – DMA- y esperaba cambios significativos para este nuevo ciclo, que sin embargo, no se han producido.

WWF España entiende que tras las elecciones del pasado 20 de diciembre se abre una oportunidad de aplicar correctamente la DMA ante el nuevo escenario político. “Lamentablemente, una vez más, la aprobación de estos planes evidencia que la política del agua en España olvida por completo la consecución de los objetivos ambientales y continúa considerando el agua como como un recurso económico a explotar, y no como un patrimonio natural a proteger y conservar, tal y como establece la DMA”.

 


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