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El enoturismo, una asignatura pendiente en España por explotar

La Asociación Española de Enoturismo organizó el pasado 20 de enero en el marco de la feria Fitur, una mesa redonda con personalidades del mundo vinícola: Jose Luis Coll, director de competitividad de la Cámara de Comercio; Eduardo Fayos Solá y Carlos Vogeler de la Organización Mundial De Turismo; Isabel Felipe directora de Paradores; Diego Jiménez, Country Manager de Freixenet; Rafael del Rey, del Observatorio Español del Mercado del Vino y Rafael Asón, de la Real Academia de la Gastronomía.

El acto comenzó con la intervención, de forma telemática, de Carlos Vogeler. Destacó la buena salud que muestra el sector turístico en España, ya que las cifras de visitantes se han ido superando continuamente y de forma no muy paulatina durante los siete años de recesión económica. De la misma forma, también destacó el crecimiento del 4% en movimientos internacionales con respecto al año pasado. Para la OMT el enoturismo en nuestro país es una prioridad, ya que es un mercado con mucho camino por recorrer y con gran potencial por explotar.

Rafael del Rey definía la relación del vino, la gastronomía y el turismo como “el matrimonio de conveniencia perfecto”. El poder disfrutar de un buen trago de vino de calidad con la degustación de un plato típico de la zona, con el mágico entorno que rodea las bodegas como escenario es uno de los principales puntos a favor de este tipo de turismo. La cultura del vino según del Rey debe buscar el reconocimiento de la marca, ya que este hecho conducirá hacia un aumento de ventas y de socios. “Uno de los retos a llevar a cabo es el de convertir al turista en cliente” afirmaba el responsable del Observatorio Español del Mercado del vino, que finalizaba su intervención vislumbrando que el futuro de la industria pasa por crear una buena infraestructura de distribución y logística para poder llegar a los más de 70 millones de turistas que nos visitan de la misma forma que lo hace, por ejemplo, Amazon.

Eduardo Fayos Solá quiso dejar claro que España,  para el nivel de calidad que puede asegurar tanto en destinos, como en platos o caldos, está a años luz de alcanzar el nivel de desarrollo de turismo enológico que tienen en países como Francia o Italia. El primero de ellos, comenzó hace 20 años un plan estratégico para fomentar la cultura vinícola, el llamado Maison de France. El mismo plan, pero con las variantes necesarias, se intentó aplicar en España. “Nos encontramos en el año designado por la mismísima Organización de Naciones Unidas como Año del Turismo sostenible y para el desarrollo, pues bien; precisamente el enoturismo es sinónimo tanto de sostenible como de desarrollo” con esta afirmación, Fayós Solá, quiso reflejar el gran momento que puede aprovechar España para dar adelantar a sus competidores, Australia o Sudáfrica entre otros, en este tipo de turismo. Con las buenas relacione que guarda nuestro país, sus instituciones y empresas con organizaciones internacionales como la OMT, el sector debería plantearse pedir su reconocimiento y colaboración para poder expandir el mercado del vino español más allá de sus fronteras actuales.

Desde la Real Academia de Gastronomía, Rafael Ansón quiso romper una lanza a favor del entorno que rodea al vino. La arquitectura de las bodegas, los campos que la envuelven y la gastronomía típica de la zona son aspectos que van de la mano en un tipo de turismo que, por lo general, se encuentra en zonas rurales. “Nadie coge una botella de vino por el cuello y comienza a beberla sin comida ni moderación”. Sin duda alguna, el futuro del enoturismo es prometedor y además de convertirse en una nueva alternativa viajera, también va a hacer mucho bien a un sector económico de gran peso en España como es el del vino. Esta bebida es un alimento recomendado por la Organización Mundial de la Salud, no engorda y hace más digestivas las comidas, según Ansón.

Tras esta intervención, Isabel Felipe, de Paradores, comentó cuál es su papel en este partenariado de empresas e instituciones que luchan por el desarrollo del turismo enológico. El trabajo de Paradores se centra en facilitar las decisiones del turista, desde paradores, hasta spa y wellness, pasando por experiencias y actividades culturales.

El turismo vinícola concede la posibilidad de crear rutas diseñadas por y para el disfrute de grandes vinos, éstas ayudan de forma notable al turismo cultural y natural de la zona, que, siendo rural, dejaría altos beneficios en el área local; tanto en pequeños pueblos como en alrededores. “Este tipo de turismo es vital para la creación de empleo ya que desestacionaliza”

Dentro de esta temática, Diego Jiménez, del grupo Freixenet, también quiso dar cuenta de cómo se intenta fidelizar al cliente desde el sector privado. Es necesario que el turista haga suya la marca, que se adentre en la cultura de la zona, que cuándo vuelva a su lugar de origen quiera seguir consumiendo, aunque sea solo por recordar, nuestros productos.

Para finalizar la ronda de intervenciones, Darío Otero, de Marca España, comentó a los asistentes cuáles son los planes de futuro para con este ámbito del turismo, muy ameno y entretenido para su gusto. “El problema que tiene España es que su imagen en el extranjero sigue siendo de un país tradicional, no modernizado” afirmó Otero. Precisamente limpiar esa falsa idea de la mente de nuestros vecinos es el objetivo de Marca España, crear otro tipo de razones por las que visitar nuestro país, no solamente las llamadas razones “cálidas” (sol, patrimonio, historia…) es otra de sus principales misiones. “Todos esos aspectos en los que destacamos pero no se conocen en el extranjero, esas habilidades son las que debemos exportar”, con esta afirmación finalizaba su ponencia.

 

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