Casi un 80% de los horticultores almerienses tienen su producción certificada con un sello de calidad

La consejera de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Carmen Ortiz, presentó el viernes 8 de julio en Almería el estudio ‘El sistema de producción hortícola protegido de la provincia de Almería’, fruto de la colaboración entre el Instituto de Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) y Fundación Cajamar.

Entre otras cuestiones, el estudio permite constatar que el desarrollo de la agricultura intensiva en la provincia “se apoya en un soporte técnico muy importante, que ayuda a los agricultores en la toma de decisiones para elevar el nivel de producción y la calidad de la misma”. Así, la consejera destacó, por ejemplo, que el 78,7% de los agricultores tienen certificada su producción bajo sistemas de calidad o que el 70% realizan Control Biológico.

Durante su intervención, la consejera subrayó la “importancia económica y social indiscutible” del sector hortícola protegido almeriense, que se refleja en su contribución al PIB de la provincia (20%) y su valor de producción: 2.000 millones de euros, que suponen el 90% del valor de la producción agraria de Almería y más del 60% del valor de la producción hortícola andaluza.

Además, Carmen Ortiz hizo hincapié en que la relevancia de este sector “no radica sólo en sus cifras de producción y comercialización, sino también en su capacidad de inducir la actividad empresarial y generar empleo”. En concreto, más de 50.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

En total, la horticultura protegida de Almería reúne un entramado de 243 empresas de manipulado y transformación, de industria auxiliar y otros sectores económicos como, por ejemplo, el transporte.

Ortiz explicó también que el trabajo presentado responde a la “demanda continua” del sector de frutas y hortalizas de Almería de conocer las características de su sistema productivo y su evolución en el tiempo.

El estudio caracteriza el sistema de producción de la horticultura protegida mediante el análisis de distintos parámetros de la campaña 2012-2013; y da continuidad a los realizados en las campañas 1999-2000 (elaborado por la Fundación para la Investigación Agraria en la Provincia de Almería -FIAPA-, la Universidad de Almería y la Estación Experimental Las Palmerillas de Cajamar) y 2005-2006 (realizado por FIAPA y Cajamar).

Para la consejera, esto “permite identificar los cambios producidos en este sistema productivo a lo largo del tiempo”. “Son datos fundamentales para que tanto la iniciativa privada, como las administraciones podamos partir de datos más objetivos para tomar decisiones más  acertadas”, señaló Ortiz.

Control biológico

De la comparación de estos trabajos se deduce que la principal transformación en los últimos años en la horticultura almeriense se ha producido en el Control Biológico,  ámbito en el que se ha producido un “cambio radical”, ya que si hoy el 70% de los agricultores encuestados admite haber puesto en prácticas este tipo de técnicas, en la campaña 2005-2006 apenas lo hizo el 4%.

El estudio atribuye este cambio radical a los problemas fitosanitarios del año 2007, “que significaron el punto de inflexión en la utilización de fauna auxiliar, tanto depredadores como parasitoides”. Cultivos como el pimiento tienen el 97% de su superficie bajo control biológico.

El informe concluye que “en la actualidad, Almería es la zona con la mayor concentración de invernaderos a nivel mundial donde se utiliza el Control Biológico como una técnica habitual. La adopción de estas técnicas respetuosas con el medio ambiente se ha implementado, gracias al apoyo de todos los actores que componen el sistema hortícola productivo de Almería.

Entre las conclusiones que se extraen de este estudio se encuentra también que la búsqueda de la excelencia y la obtención de unos productos que puedan competir en las mejores condiciones en los exigentes mercados internacionales, ha llevado a los horticultores almerienses a preocuparse por obtener certificaciones de calidad para sus producciones.

 Así, el 78,7% de los agricultores de la provincia certifican su producción bajo algún sello de calidad. Más de una tercera parte de ellos, el 34,7% cuenta además con dos o más certificaciones. La norma más utilizada es ‘Global GAP para Frutas y Hortalizas’ (casi 49%), seguida de la ‘UNE 155001, Hortalizas para consumo en freso, producción controlada de cultivos protegidos’ (41,2%) y Producción Integrada (19,5%).

En el acto de presentación de este estudio participaron, además de la consejera, el presidente del IFAPA, Jerónimo Pérez, el presidente de la Fundación Cajamar, Jerónimo Molina, y el coordinador de Investigación y Transferencia de esta fundación, Juan Carlos Gázquez.

Formación de los agricultores

Carmen Ortiz, destacó también que para la redacción del estudio se ha realizado un trabajo de campo consistente en 450 encuestas a “productores con explotaciones relevantes en las diferentes comarcas” y, concretamente, en Campo de Dalías y Campo de Níjar-Bajo Andarax.

Este trabajo, elaborado durante 2015, analiza tanto las características de las explotaciones hortícolas almerienses durante la campaña 2012-2013, como de los productores (formación, uso de medios informáticos y asesoramiento) y las explotaciones.

Al respecto, el estudio concluye que la mayoría de los agricultores de Almería (81,2%) ha recibido algún tipo de formación oficial y, en comparación con la campaña 2005-2006 se observa un mayor nivel educativo, ya que se ha reducido el número de productores que no han finalizado la enseñanza obligatoria (de un 33,5% de entonces, a un 18,8% ahora). La proporción de agricultores con Bachillerato o Formación Profesional ha aumentado en estos años de un 11,5% a un 20,4%.

 

Además de este tipo de formación, existe también otra cualificación específica para los profesionales de la actividad agrícola como, por ejemplo, los cursos de incorporación a la empresa agraria (20,2% de los agricultores encuestados lo han realizado) o el de aplicador de productos fitosanitarios (el 89,3% lo ha realizado).

Asimismo, también se observa un aumento del número de agricultores que han realizado otros cursos monográficos y de menor duración. De esta forma, el 38,7% de los encuestados ha asistido a un acción formativa de este tipo y el 27,1% de ellos ha participado en un curso de Control Biológico.

El respaldo de la Consejería en este ámbito queda patente, entre otras actuaciones, en la oferta de 152 cursos y 14 jornadas dirigidas a este colectivo impartidos por el centro IFAPA de la Mojonera durante el año pasado.

Uno de los aspectos que recalcó la consejera es el alto grado de utilización que hacen los agricultores de las tecnologías de la comunicación para informarse. El informe destaca que Internet es la vía más utilizada (42,7%), seguida de jornadas (35,1%), revistas, radio, televisión y redes sociales.

 

Al comparar estos datos con los obtenidos en el primero de los estudios realizados (1999-2000), destaca claramente el incremento de Internet, que asciende del 0,4% al 42% y se coloca como la vía más importante de información tras la figura del asesor técnico.

 

De hecho, el nivel de asesoramiento técnico es muy elevado, ya que casi el 100% de los productores recurren a este apoyo. Entre los aspectos más abordados se encuentran los tratamientos fitosanitarios (97% de los agricultores) seguido de cuestiones relativas a plagas, fertilización y riego.

Modernización de invernaderos

En cuanto a la radiografía actual de las explotaciones, el 89% de éstas se encuentran en manos de hombres, y la media de edad de los titulares de las fincas asciende a 44,3 años para los hombres y 46,4 para las mujeres.

 

a superficie media de los invernaderos ascendió de 6.200 metros cuadrados en la campaña 1999-2000, a 7.538,5 metros cuadrados en 2005-2006 y a 8.601,6 metros cuadrados en 2013-2014. La antigüedad media de los invernaderos es de 16 años.

 

La consejera recordó el compromiso de la Junta de sacar después de verano una convocatoria de ayudas para la modernización de invernaderos, que estará dotada inicialmente con un presupuesto de 20 millones de euros.

La publicación se completa con un estudio de opinión de los productores y productoras donde se recaban los principales problemas que detectan y las mejoras que se deben acometer.

Entre los retos de estos productores se encuentra la pérdida de rentabilidad de las explotaciones debido al aumento de los costes de producción y la caída de los precios, una circunstancia determinada en las últimas campañas por problemas propios del sector a los que se han sumado otro ajenos, como el veto ruso a las importaciones de frutas y hortalizas frescas de la Unión Europea.


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