Apuntes sobre la gestión integrada de plagas en el cultivo del olivar

El Real Decreto 1311/2012, de uso sostenible de los productos fitosanitarios, que a su vez recoge buena parte del Reglamento 1107/2009 y de la Directiva 2009/128/CE del Parlamento Europeo y Consejo, va a suponer una profunda modernización de la sanidad vegetal de los cultivos españoles y, por lo tanto, también del olivar. En este artículo se analizan los puntos más importantes que afectan a este cultivo y se realiza un ejemplo práctico sobre el manejo integrado de Verticillium dahliae.
Manuel José Ruiz Torres. Laboratorio de Producción y Sanidad Vegetal. Jaén.

A tal efecto, el RD contempla la realización de un Plan de Acción Nacional, que ya se ha aprobado y que pone en marcha lo que se denomina como Gestión Integrada de Plagas (GIP), que se apoya en una serie de principios, en la figura del asesor técnico y en la guía de cultivos.

De esta manera, todo el ámbito de la sanidad vegetal pasa a tratarse mediante la GIP salvo en aquellos casos en los que exista un procedimiento regulador específico que ya contempla los principios de la gestión integrada (como es el caso de la producción integrada o la producción ecológica) cuyas características van en la misma línea que la GIP. En otras palabras, a partir del 1 de enero de 2014, desaparece la manera convencional de abordar los problemas fitosanitarios, y se introducen criterios técnico-científicos que limiten el posible uso indiscriminado de tratamientos fitosanitarios.

Así, si la GIP se aborda con rigor, no debe de ser una carga más para la producción agrícola, sino todo lo contrario, porque ahorrará tratamientos innecesarios o posibilitará que éstos sean más efectivos y, por lo tanto, el proceso productivo puede ser más competitivo y menos agresivo con el entorno natural y la salud humana.

 


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