Alimentación de la vaca lechera: algo más que cubrir necesidades

A través de la alimentación proporcionamos alimentos a las vacas lecheras para la cobertura de sus necesidades nutritivas a lo largo de todo el ciclo productivo, un objetivo éste de primer orden que adquiere más relevancia aun viendo hasta dónde pueden llegar dichas necesidades dado el elevadísimo potencial lácteo de las vacas actuales. Pero existen dos fases concretas del ciclo productivo de estas hembras donde la alimentación es algo más y ha de procurarse que atienda otros cometidos, tal como exponemos en el presente trabajo, referido a la fase inicial de la lactación y al período seco.
Pedro J. Álvarez Nogal. Departamento de Producción Animal de la Universidad de León.

 

Las vacas lecheras son incapaces de ingerir diariamente durante la fase inicial de la lactación (FIL: 90-100 primeros días) tanta energía neta como la contenida en la leche que producen día tras día, lo cual quiere decir que su organismo se encuentra en situación de déficit energético o balance energético negativo (BEN). Dicho BEN se hace patente recién comenzada la lactación con valores inicialmente bajos, desciende inevitable y progresivamente hasta tocar fondo durante la segunda semana posparto y a partir de entonces empieza su recuperación con más o menos celeridad hasta verse neutralizado en un plazo que no debiera superar como mucho el cuarto mes de lactación. La existencia de este déficit energético resulta crucial en el funcionamiento reproductivo de las vacas lecheras, tal como vamos a mostrar haciendo una incursión en el mecanismo hormonal regulador de la actividad ovárica de estas hembras.


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