AgroNegocios analiza en una Jornada los nuevos escenarios del sector agrario

El sector agrario se enfrenta a nuevos escenarios derivados de cambios geopolíticos y el Brexit, a riesgos climáticos y presupuestarios -para la futura PAC post 2020- y a una creciente volatilidad de mercados, retos que los agricultores deben enfocar con competitividad, innovación e internacionalización, según se puso de manifiesto en la Jornada que bajo el título “El sector agrícola ante la nueva coyuntura política europea”, organizó AgroNegocios en la sede del Ministerio de Agricultura, en Madrid.

La Jornada fue inaugurada por nuestro colaborador Tomás García Azcárate, economista agrario e investigador del CSIC, acompañada por la directora de la División de Protección de Cultivos de  BASF, Silvia Cifre, compañía que esponsorizó este encuentro, quien resaltó el importante rol que España puede ocupar en la UE tras el Brexit, “defendiendo nuestros cultivos y la tecnología necesaria para asegurar la estabilidad de los mismos”.

El evento contó con un invitado de excepción, el ex ministro Josep Piqué, que en su interesante intervención situó el contexto geopolítico que se ha creado desde la segunda mitad del siglo pasado con la descomposición de la Unión Soviética, la resurgencia de países como Rusia, Turquía e Irán, la hegemonía China, y el repliegue anglosajón de los 10 últimos años.

En este nuevo contexto, señaló Josep Piqué, la UE no se ve como un sujeto político de fuerza. “Hay un claro horizonte federal que tendrá que pasar por varias velocidades, con un núcleo duro liderado por Francia y Alemania”.

Por su parte, en su intervención el director general de Producciones y Mercados Agrarios, Fernando Miranda, intentó responder a la pregunta de cómo será nuestro sistema agroalimentario en el Horizonte 2030, apuntado que se moverá en un escenario sociopolítico muy cambiante.

La Unión Europea tendrá que perfilar su modelo de integración para la próxima década, que no se clarificará hasta 2019, con un nuevo Parlamento y Comisión Europea, con el Reino Unido ya fuera del club comunitario y con un marco financiero plurianual que incidirá en la orientación de las políticas comunes.

Miranda abogó por “desacoplar” el crecimiento económico del sector agroalimentario de las emisiones de efecto invernadero y que se pueda utilizar menos suelo, fitosanitarios y agua. En su opinión, se pueden reducir emisiones no sólo para cumplir los compromisos adquiridos por el Gobierno, sino también como factor de competitividad porque responde a las demandas del consumidor.

Para la próxima década, Miranda augura una “revolución verde” en la agricultura y ganadería, con un cambio profundo en la forma de producir, más compatible con el medio ambiente, que vendrá de la mano de las nuevas tecnologías y el “big data” para ganar en eficiencia.

Asimismo, defendió una Política Agraria Común post 2020 fuerte: “Somos un país que estamos dando una señal fuerte” en este sentido y que apuesta por dirigir las ayudas hacia los agricultores activos. Según marca el acuerdo sobre el Reglamento Omnibus, la PAC dará instrumentos a los sectores para que puedan organizarse y esté “en su mano” atajar las crisis de mercados.

También apuntó que se debe explicar al consumidor la nueva forma de hacer agricultura y elaborar un mejor relato para hacer ver que la PAC tiene un valor añadido y está cambiando.

Por su parte, Tomás García Azcárate dejó caer ante los casi cien invitados que llenaron la sala sus píldoras acerca de cómo ve la actual situación del sector agrario, asegurando que el tiempo de la prepotencia de lo público en la agricultura ha pasado, que el futuro está en los mercados de todo tipo o que la volatilidad de los mercados ha venido para quedarse. “No hay dinero, ni hay agua para todos y para todo”, aseguró el economista.

Para Azcárate, los retos que habrá que afrontar es mantener un agricultura resiliente y activa sobre el conjunto del territorio en un contexto de cambio climático; habrá que fijar prioridades sobre que agricultores y qué agricultura queremos, y activar una política alimentaria y territorial más que agraria, “con una PAC de transicción ecológica y de “low cost”.

La directora general de Desarrollo Rural y Política Forestal, Esperanza Orellana,  apuntó que en la estrategia de su departamento se priorizarán los bosques y la política forestal, incluida la prevención y lucha contra la desertificación; el agua y la política de regadíos y la innovación como herramienta “transversal”. Y citó, entre otros desafíos, el reto poblacional de España, por los problemas de despoblamiento, masculinización y envejecimiento.

Por su parte, la eurodiputada del Partido Popular Europeo, Esther Herranz, anticipó “un campo de batalla” de cara a la PAC post 2020 entre los Estados de la UE por las tensiones sobre la ficha financiera, abogó por un presupuesto fuerte para la PAC y exigió que se potencien controles en fronteras “eficientes” para evitar, por ejemplo, la entrada de plagas o enfermedades por puertos europeos como el de Rotterdam.

Igualmente, Herranz lanzó varios interrogantes como por qué no se enseña en los colegios para que sirve la PAC y no se reivindica la importancia de un sector agroalimentario que es ya la segunda industria del país. “Hay que exigir a la sociedad el papel que le corresponde al agricultor”.

Que la volatilidad de los mercados está para quedarse, también es una idea que comparte el jefe de Unidad adjunto de la DG Agri de la CE, Ricard Ramón i Sumoy, quien defendió en la Jornada una PAC que apoye a las rentas de los productores.

A su juicio, el sector tendrá que responder a un escenario internacional con mercados inciertos y “fuertes influencias externas”; mayor tensión entre los objetivos económicos y ambientales del sector y numerosos acuerdos internacionales y perspectivas de acuerdos bilaterales.

Las políticas de gasto en la Unión Europea  deberán ajustarse en el futuro a nuevos parámetros como el enfoque a la obtención de determinados resultados, a que contribuyan a las prioridades de la UE y de los objetivos de Desarrollo Rural, y a que se focalicen en el “valor añadido europeo”.

Sobre los objetivos de la futura PAC, la CE quiere proponer un sector agrícola “smart y resiliente”, reforzar sostenibilidad ambiental y resiliencia climática y potenciar el tejido socieconómico de las zona rurales (incluido el relevo generacional), todo bajo los principios de la simplificación,  la “subsidiariedad” y la innovación.

La Jornada concluyó con una mesa redonda moderada por Silvia Cifré y en la que participaron el presidente de ASAJA, Pedro Barato; el secretario general de COAG, Miguel Blanco; el director general de Cooperativas Agro-alimentarias, Agustín Herrero; el técnico de UPA, Javier Alejandre, y el director general de AEPLA, Carlos Palomar.

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