AEAC SV presenta los resultados del proyecto Life+Agricarbon 2010-2014

La Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC SV) ha presentado en el Ministerio de Agricultura los resultados del proyecto ‘Life+Agricarbon, agricultura sostenible en la aritmética del carbono’. Los cuatro años de análisis del proyecto dejan claro que la agricultura de conservación es una herramienta fundamental para luchar contra el cambio climático ya que fija en torno a 2 millones de toneladas de carbono al suelo por año.

Fue María José Alonso, consejera técnica de la Oficina Española de Cambio Climático la encargada de inaugurar la jornada para presentar tanto los resultados del Life+Agricarbon como del nuevo proyecto Life Climagri. Maria José Alonso destacó el papel en negociaciones internacionales de la Oficina Española de Cambio Climático y cómo la agricultura en general, y la agricultura de conservación en particular, ha sido imprescindible para conseguir el reto de poner freno al cambio climático y que España haya cumplido satisfactoriamente el Protocolo de Kioto. Alonso destacó la necesidad de que ‘debe existir una estrecha coordinación entre los agentes implicados, con un papel relevante de los agricultores’.

En segundo lugar intervino Íñigo Ortiz de Urbina Belsué, coordinador del equipo externo de seguimiento para el programa Life para España y Portugal, quien destacó que ‘la sostenibilidad y valor añadido es una parte esencial de los proyectos Life, y debe demostrarse a través de indicadores de impacto’. Ortiz, destacó que ‘Life Agricarbon ha sido un proyecto ejemplar, que ha ayudado a España y a la Unión Europea a cumplir sus objetivos con respecto al cambio climático’.

Entrando ya en los resultados del proyecto Life+Agricarbon, fue Jesús Gil Ribes, catedrático de la Universidad de Córdoba y presidente de la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos el encargado de resumir las conclusiones de cuatro años de estudios en campo.

Sistemas sostenibles como la agricultura de conservación, basada en la reducción total o parcial de la labranza del suelo, manteniéndolo protegido con una cubierta vegetal permanente, y en la rotación de cultivos, y como la agricultura de precisión, en la que se realiza un uso más eficiente de insumos gracias al uso de las nuevas tecnologías basadas en los sistemas de posicionamiento global y la aplicación sitio-específica de insumos, constituyen un conjunto de técnicas agrarias sostenibles con un gran potencial en la reducción de la concentración de CO2 en la atmósfera.

Este ha sido el enfoque del proyecto europeo Life+ Agricarbon, ‘Agricultura sostenible en la aritmética del carbono’, financiado por el programa Life de la Unión Europea. El proyecto ha sido coordinado por la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos y participan en él la Federación Europea de Agricultura de Conservación, el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria de la Junta de Andalucía y el grupo de investigación AGR126 de la Universidad de Córdoba.

El proyecto, con un presupuesto de 2,67 millones de euros, con una contribución europea de 1,23 millones de euros, se ha desarrollado desde el año 2010 hasta el año 2014 y ha centrado sus acciones en la demostración de los efectos mitigadores de las prácticas agrarias anteriormente mencionadas sobre cultivos herbáceos en secano.

Tras cuatro campañas agrícolas utilizando agricultura de conservación y la agricultura de precisión en las fincas piloto, Jesús Gil Ribes destacó que ‘en las parcelas demostrativas en las que se han implementado ambas técnicas, se han dejado de emitir en torno a 20 toneladas de CO2 gracias a la reducción del consumo energético. Además, gracias a la agricultura de conservación, donde se prescinde del laboreo del suelo, se ha llegado a reducir las emisiones de CO2 hasta en un 88% y se ha conseguido almacenar hasta un 56% más de carbono respecto a las parcelas manejadas de manera convencional’.

Aplicando a la superficie total de cultivos bajo siembra directa en España y los coeficientes relativos al potencial de fijación de las técnicas de agricultura de conservación recogidas en el artículo científico elaborado en el marco del proyecto ‘Meta-analysis on atmospheric carbon capture in Spain through the use of conservation agriculture’, anualmente se fijarían 1,77 millones de toneladas de CO2, lo que supone, en términos de emisiones anuales per cápita en el año 2011 para la Europa de los 27 (7,4 t CO2/habitante) (Eurostat), compensar las emisiones correspondientes a una población cercana a los 240.000 habitantes.

Así, Jesús Gil Ribes concluyó: ‘En el total del proyecto se ha conseguido compensar las emisiones de 1.200.000 ciudadanos europeos’. Además, Gil Ribes hizo hincapié en la ‘posibilidad de hacer agricultura de conservación en cualquier zona donde se haga agricultura’ resaltando la ‘eficiencia en el uso de la energía, la conservación de suelo y agua que esta técnica supone’. Además ofreció la posibilidad de que ‘gracias a la colaboración de Life+ Agricarbon con la Plataforma Tecnológica de Agricultura Sostenible y asociaciones y empresas del sector agrario, cualquier agricultor puede evaluar su actividad en relación a la sostenibilidad a través de un calculador disponible en www.agricarbon.eu’.

En el marco del proyecto se han realizado diversas acciones de comunicación y difusión, además de cursos de formación, jornadas prácticas en campo y un congreso de ámbito europeo, que ha supuesto la formación directa de casi 3000 personas y un impacto indirecto a una audiencia de más de 200.000 personas.

 

Presentación del Proyecto Life+ ClimAgri

Rafaela Ordóñez Fernández, directora del Centro IFAPA Alameda del Obispo y Secretaria General de la AEACSV, presentó el ‘Proyecto Life+ClimAgri, Buenas prácticas agrícolas frente al cambio climático’. El sector agrario se considera uno de los sectores que puede verse más afectado por el cambio climático.

Los cambios previstos podrían influir negativamente a los rendimientos agrícolas. Si no se anticipa una adaptación a tiempo y se toman medidas para mitigar los efectos del clima, las consecuencias económicas, sociales y ambientales podrían ser considerables, teniendo en cuenta el importante papel que desempeña el sector agrario, tanto como proveedor de alimentos como de bienes y servicios ambientales.

En este sentido, Rafaela Ordoñez afirmó que ‘el proyecto Life+ ClimAgri aborda dicha problemática, estableciendo como objetivo, el desarrollo de estrategias de manejo agronómico de cultivos extensivos, que contribuyan conjuntamente a la mitigación del cambio climático y la adaptación de los cultivos, tanto a las condiciones climáticas presentes como futuras, y que sirvan para el impulso y desarrollo de las políticas y legislaciones medioambientales de España y el resto de la UE respecto al cambio climático. El proyecto ha establecido un total de 12 fincas en España, Portugal, Italia y Grecia, donde se seguirán una serie de buenas prácticas agrarias seleccionadas por expertos’.

En efecto, el ámbito de aplicación del proyecto se circunscribe a la Cuenca Mediterránea, al ser ésta una de las zonas más vulnerables a los efectos del clima en Europa y a los cultivos de regadío, muy demandantes en el consumo energético, esperándose por ello, un gran impacto por unidad de superficie de las acciones orientadas a la mitigación y adaptación.

El proyecto, con una duración de 4 años y 7 meses (Junio 2014-Diciembe 2018), está liderado por la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC.SV), y cuenta con la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Sevilla (ASAJA Sevilla), la Federación Europea de Agricultura de Conservación (ECAF), el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria (IFAPA) y la Universidad de Córdoba como socios participantes. Tiene un presupuesto global de 2,24 millones de euros, de los cuales 1,12 millones de euros son financiados por la Comisión Europea a través del Programa Life.

Como cierre a la jornada, se celebró una mesa redonda moderada por el coordinador general de ambos proyectos, Emilio González, en la cual participaron agricultores pioneros de agricultura de conservación y participantes en estas interesantes iniciativas.

José Fernando Robles, de ASAJA Sevilla puso de manifiesto la necesidad de un mayor apoyo de las administraciones públicas para que se facilite el acceso del agricultor a estas técnicas sostenibles. Juan José Pérez, técnico y agricultor de la zona de Sevilla informó sobre las ventajas de la agricultura de conservación en los cultivos de secano, mientras que Miguel Barnuevo, agricultor de Albacete expuso los beneficios de la gestión del agua en los cultivos irrigados.

Rafael Calleja, agricultor de la zona de Palma del Río (Córdoba), ofreció una interesante visión del aporte de la agricultura de conservación en los cultivos leñosos, como el olivar y los cítricos. Angel Luis López, presidente de la Agrupación de Siembra Directa de Guadalajara, expuso cómo la organización de jornadas de campo es una eficaz forma de dar a conocer la agricultura de conservación, tanto a nivel agronómico como de maquinaria.

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